lunes 6 de julio de 2009
EDITORIAL DEL DOMINGO 5 DE JULIO DE 2009
Han transcurrido muchos años desde aquella época en que estábamos acostumbrados a manejar la categoría de “neoperonismo” y a medir a los políticos argentinos con esa vara. Ya no podría evidentemente, usarse el concepto de igual manera, Perón murió el primero de julio de 1974, además, en su último discurso, y como en un legado, expresó que su único heredero era el Pueblo. ¿Cómo puede entonces, pretender legitimar su mandato una dirigencia perjura y renegada, que carece de pueblo que no sea el que pagan con planes clientelares, cuando los presupuestos básicos del peronismo histórico se han convertido en una cultura extendida de casi todos los argentinos, mas allá de algunos dinosaurios y fauna genéticamente recesiva? En ese sentido, bien podríamos explicarnos que, si neoperonistas eran en su momento aquellos que en vida de Perón intentaban viabilizar un Peronismo por fuera de su Conducción natural, de hecho hoy cuando Perón ya no esta entre nosotros, podría generalizarse el concepto, para todos aquellos que intentan continuar aprovechando la fuerza del caudal que Perón dejara en las manos imprecisas de “su” pueblo… De todos modos, entre tantos y de tantas, tal como es usual expresarse en estos tiempos, dispuestos a asumir la herencia vacante como propia, existe una categoría que me irrita particularmente, la de los que pretenden ser peronistas, pero cultivando un perceptible rechazo a la figura de Perón y aun peor todavía, una obstinada negación de sus enseñanzas. Tal vez sean esos rechazos, memorias de viejas incomprensiones y oscuros rencores de los años setenta, tal vez sean algo mucho más personal e inconfesable, lo importante es que, no son gratuitos, porque nos conducen como pueblo a nuevos atolladeros, tal como este en que ahora nos encontramos. No es un problema de definiciones o de patrimonios lo que estoy planteando, no es un problema de logos o de banderías; se advierte entre alguna fauna de lo nacional y popular, que abundan los guevaristas, los evitistas, los gramscianos, los marxistas leninistas, los liberales, los nacional desarrollistas, los mandarines de la sociología; todos parecen tener su propia legitimidad en este circo… lamentablemente, el problema es que, la mayoría de ellos, no pareciera tener la menor idea de lo que es el arte de la conducción y de cómo se genera un Proyecto Nacional.
Las batallas absurdas que hemos presenciado en los últimos años nos llenan de vergüenza ajena. No hubiese sido posible imaginar tanta improvisación, tanta ineptitud, y tanta distancia del sentido común que, tal como alguna vez dijo Perón, en ciertos momentos de la historia, no suele ser el más común de los sentidos. Hace más de cuarenta años fui enviado por el General a China, junto a un muy pequeño grupo de compañeros, para estudiar sus procesos emancipatorios, procesos que los chinos se ocuparon de develarnos largamente con lecturas comentadas de las obras de Mao e interminables viajes a los distantes frentes de la larga marcha y de la guerra contra el imperio del Japón en el lejano Manchukuo, zona que años después hiciera famosa la película de “el ultimo emperador” de Bertolucci… Recuerdo todavía como lloraba mi pobre vieja cuando partimos hacia Montevideo, la primera escala donde preparar la documentación y desorientar los posibles controles de la inteligencia norteamericana. Viajar a china debía ser en aquellos años y en especial para ella, en aquellos años sin internet y sin los conceptos de la distancia que hoy manejamos, debía ser la idea mas insensata que podía ocurrírseme y lloraba convencida que no volvería a verme nunca mas…
En realidad, más que recordar a mi vieja, quería recordar a Mao Tse Tung que para mi será siempre el mismo, por más que a los chinos se les ocurra modernizarle el nombre. Las hazañas de Mao como las de Napoleón o las de San Martín llevan el sello inconfundible de un propósito superior y de una estrategia que se sobrepone a todos los avatares a los que siempre, siempre, logra resolver en la prosecución de los objetivos que se ha propuesto. Fascinarse con estos hombres es fácil, creo que es más complejo comprenderlos en su lógica de vida, en el sentido de su pensamiento y en esa voluntad que los conduce a entender y actuar como señalados por un Destino. Me pregunto ahora… ¿Cómo podría ocurrírsele a alguien que, en su delirio pretende proyectarse como un gran dirigente, que una contradicción principal puede ser forzada, que podría ser manipulada por razones coyunturales, que podría ser impuesta contra toda naturaleza, por conveniencias circunstanciales y egoístas? Este tipo de conductas no pertenecen al campo de la política sino del comic. Sin embargo fue lo que se hizo con obstinación y alevosía, y el respaldo de los más brillantes intelectuales no fue menor… Se alentó la crisis del campo para crear un enemigo que permitiera que se cerraran las filas en torno de un proyecto personal, y evitar los propios desgajamientos. Se construyó al enemigo para dar una batalla imaginaria y se terminó bajo un proceso fantasmal de cerco y aniquilamiento. Hubiese bastado en aquellos días ofrecer alguna de las subsecretarias de las áreas de agricultura, vacantes u ocupadas por inútiles, a la mesa de enlace para disolver el conflicto. Y por favor, que nadie de los que callaron los convenios secretos de las Universidades con Monsanto o con la Barrick, se rasgue la vestiduras porque propongo que deberíase haberle entregado Bussi una subsecretaria qué, además, se le había prometido oficialmente…
En 1935, Mao se preparaba en Yunnan para quebrar el cerco que el Kuomintang ejercía implacable en torno de sus tropas, para poder así continuar la larga marcha hacia el norte, hacia el lejano frente antijaponés, escapar de la encerrona a que lo sometían tanto Stalin por una parte, ordenándole la prosecución de los levantamientos urbanos, como Chian Kai Se por otra, conduciéndolo a una guerra civil de final incierto y probablemente terrible para su ejército armado con lanzas, granadas y no muchos fusiles. El genio de Mao hallaba en esos momentos un propósito, el de transformar su revolución social en revolución nacional, y será la invasión japonesa en el norte la que va a permitirle esa posibilidad de pasar de la lucha de clases en un país campesino, a la guerra de liberación Nacional. El problema sin embargo, seguía siendo cómo llegar a ese norte ansiando, con ese Ejército Chino en torno suyo, actuando como perros de presa y cerrándole todos los caminos. Había roto varias campañas de cerco y aniquilamiento, pero los adversarios no se cansaban y todavía deberá dar muchas batallas más para escapar de los enemigos menores y lograr pelear con aquellos que ha elegido como sus nuevos adversarios: los japoneses. En la cueva donde dormía, tenía tiempo para volcar su pensamiento sobre el papel y también para cultivar sus verduras en un cajón, al que fertilizaba con sus propias heces. Conducía un ejército de miles de hombres miserables, harapientos y mal armados, pero se esforzaba por continuar pensando la política. Si hablamos de conducción, no podemos ignorar que sobre los errores de la concepción tendremos siempre el examen inapelable de la realidad, que, tal como decía el viejo, es siempre en última instancia, la única verdad…
En la Argentina, no sólo se fue derrotado ante el campo, un campo que no era el campo, sino un campo al que se comenzó regalándole el campo y además, el concepto de campo. No solo se fue derrotado ante ese campo, sino que, si acaso la razón de la confrontación alimentada, fue, la de evitar la dispersión y el desgajamiento de las propias filas, todo terminó siendo todavía peor, mucho peor, pues luego se terminó derrotado ante ese desgajamiento, una variante neoperonista de la efedrina y de la Casa Tía, que en épocas pasadas no habría sido capaz de atravesar siquiera un examen mínimo de seriedad y que en esta sociedad del revival del comic, su triunfo electoral, más que su propio respaldo mide el rechazo generalizado al adversario. Las derrotas suelen ser honrosas, pero del ridículo al menos en mi época, no se regresaba…
Recuerdo ahora, unos comentarios interesantes de Juan Pablo Feinmann en sus historias publicadas por Página 12, a propósito de esta generación que nos gobierna, y a propósito también de estos equilibrios y desequilibrios entre lo nacional y lo social, que resultan fundamentales a la hora de plantarse frente a los propios desafíos. Dice Feinmann que, cuando los jóvenes de la llamada Tendencia Revolucionaria visitaban al General en su casa de Puerta de Hierro en Madrid, poco antes de su regreso, trataban de llevar agua para su molino y obtener del viejo conductor el respaldo a sus propuestas sobre el Socialismo Nacional. Según parece, la respuesta del Viejo sobre el tema era siempre parecida… “Por supuesto que estoy de acuerdo con el Socialismo Nacional… recuerdo que cuando yo recorría Europa en aquellos años previos a la guerra, existían numerosos movimientos que se proponían reunir lo nacional con lo social…” Estos recuerdos de un viejo sobre la Europa de entreguerras, avergonzaban notoriamente a esos jóvenes que, aunque intentaban ser peronistas, se habían formado en un paradigma, que consideraba al fascismo como tema de escarnio y expresión clara de las derechas políticas. Habían hecho propios los valores impuestos por aquellos que triunfaron en la segunda guerra mundial. Respondían a los valores que inculcaron las tropas de ocupación aliadas y el cine norteamericano. Se sorprenderían y lo digo con cierto conocimiento, porque yo también me he sorprendido al confirmar que, como siempre, el Viejo tenía razón, y que buena parte del fascismo europeo, provenía de fracturas y desgajamientos del Komintern, o sea del Comité de la Internacional Comunista, más conocida como la Tercera Internacional y fundada en Moscú en 1919 con la voluntad de ser el organismo dirigente de la revolución mundial. Se sorprenderían asimismo, de conocer que el partido comunista alemán se definía a sí mismo, en aquellos años, como nacional-bolchevique, y que disputaba una terrible competencia de afiliados con el nuevo Nacional Socialismo alemán, del que se hallaba tan próximo que, muchos de los nacional socialistas que Hitler expulsó del partido en el 33, cuando asumió el poder, y pasaron a militar en organizaciones de izquierda nacional socialistas, terminaron afiliándose en masa al partido comunista. Quiero aclarar que estos recuerdos y reflexiones, apuntan a un período tal vez breve aunque intenso, en la Europa que había vuelto de las trincheras de la guerra, y que debatía la relación entre el Socialismo internacional y las posibilidades de un Nacionalismo popular, que fuese capaz de continuar sosteniendo algunas de aquellas propuestas sociales y a la vez les permitiera asimilar los entusiasmos patrióticos que habían presenciado durante la contienda.
Supongo que esa fue la Europa turbulenta y de masas que conoció Perón y donde su imaginación debe haberse enfebrecido pensando en la propia tierra lejana y en su propio destino, nieto de india tehuelche y a la vez brillante oficial del Ejercito Argentino. En la década del cuarenta, cuando las corporaciones impusieron su ley por encima de las ideologías, cuando Alemania traicionó el pacto Rubentrof / Molotov, cuando el Reich abandonó al ejercito de Rommel tan cerca del petróleo inglés de los países árabes y en cambio se lanzó todo el poder alemán hacia Stalingrado para fracasar en llegar a los Urales, Perón ya tenía su propia agenda en la Argentina. Mientras en Alemania Hitler liquidaba al Frente Negro de los hermanos Strasser, y Stalin depuraba sin piedad a los nacional bolcheviques alemanes, se generaba un partido comunista a semejanza del soviético, que años después será protagonista del burocrático socialismo de la Alemania Oriental ocupada por los rusos. De todas maneras y al margen de las peripecias del conflicto europeo, estos conocimientos pueden servirnos a la distancia, para valorar la gigantesca osadía de un Coronel a cargo de un distante país latinoamericano, un país que había oficiado como sostén alimentario del Imperio Británico durante la guerra y que en pleno proceso revolucionario, resistía el bloqueo de los grandes Bancos de la City, aun siendo Buenos Aires hipótesis de ataque atómico desde el cercano aeropuerto de Carrasco, tal como indican los archivos norteamericanos desclasificados en los años 80. Que en esas circunstancias, se realizara el envío de convoyes de buques con trigo para abastecer las hambreadas poblaciones europeas, en especial de Italia y de España, fue mucho más atrevido que si ahora alguien hiciera lo mismo con los Pueblos de Irak y de Afganistán ignorando a los Ejércitos de ocupación de los EEUU.
Por supuesto que pagamos un precio altísimo por aquellos actos de coraje. El día en que se impuso la Revolución Libertadora, fue tal vez el más importante en la vida de Winston Churchill, según les confesara a sus pares en la Cámara de los Comunes: “La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”. Sí, pagamos un precio altísimo, ya no tenemos el mejor trigo del mundo que entonces teníamos, tampoco tenemos los barcos, no tenemos las manos de Perón y menos aún tenemos su coraje en quienes nos gobiernan, una casta parásita, enzarzada en sus miserables disputas parentales, para repetir aquellos gestos… Nuestros antiguos amigos de Carta abierta, continúan mientras tanto en su cueva de la Biblioteca alimentando sus falacias con las propias heces y atiborrados de lecturas, persisten en inventar falsas contradicciones principales. Sin embargo, pese a ellos y a pesar también, de tanto fracaso al que llegamos por ser mal conducidos, continuamos siendo los portadores de la memoria, de una memoria antigua que en estas tierras se amasó con bandoleros sociales y anarquistas extremos, y que en el mestizaje encontró nuevas propuestas y nuevos desafíos como los que expresara en su momento Rodolfo G. Kusch. Somos los portadores de la memoria y de un legado que solemos olvidar. El último mensaje del gran Viejo fue claro, es el pueblo su único heredero. No sigamos buscando falsos profetas, que solamente en cada uno de nosotros está ese pequeño fuego sagrado de la conducción, que debemos alimentar para que colectivamente, podamos volver a incendiar la pradera y las conciencias.
Las batallas absurdas que hemos presenciado en los últimos años nos llenan de vergüenza ajena. No hubiese sido posible imaginar tanta improvisación, tanta ineptitud, y tanta distancia del sentido común que, tal como alguna vez dijo Perón, en ciertos momentos de la historia, no suele ser el más común de los sentidos. Hace más de cuarenta años fui enviado por el General a China, junto a un muy pequeño grupo de compañeros, para estudiar sus procesos emancipatorios, procesos que los chinos se ocuparon de develarnos largamente con lecturas comentadas de las obras de Mao e interminables viajes a los distantes frentes de la larga marcha y de la guerra contra el imperio del Japón en el lejano Manchukuo, zona que años después hiciera famosa la película de “el ultimo emperador” de Bertolucci… Recuerdo todavía como lloraba mi pobre vieja cuando partimos hacia Montevideo, la primera escala donde preparar la documentación y desorientar los posibles controles de la inteligencia norteamericana. Viajar a china debía ser en aquellos años y en especial para ella, en aquellos años sin internet y sin los conceptos de la distancia que hoy manejamos, debía ser la idea mas insensata que podía ocurrírseme y lloraba convencida que no volvería a verme nunca mas…
En realidad, más que recordar a mi vieja, quería recordar a Mao Tse Tung que para mi será siempre el mismo, por más que a los chinos se les ocurra modernizarle el nombre. Las hazañas de Mao como las de Napoleón o las de San Martín llevan el sello inconfundible de un propósito superior y de una estrategia que se sobrepone a todos los avatares a los que siempre, siempre, logra resolver en la prosecución de los objetivos que se ha propuesto. Fascinarse con estos hombres es fácil, creo que es más complejo comprenderlos en su lógica de vida, en el sentido de su pensamiento y en esa voluntad que los conduce a entender y actuar como señalados por un Destino. Me pregunto ahora… ¿Cómo podría ocurrírsele a alguien que, en su delirio pretende proyectarse como un gran dirigente, que una contradicción principal puede ser forzada, que podría ser manipulada por razones coyunturales, que podría ser impuesta contra toda naturaleza, por conveniencias circunstanciales y egoístas? Este tipo de conductas no pertenecen al campo de la política sino del comic. Sin embargo fue lo que se hizo con obstinación y alevosía, y el respaldo de los más brillantes intelectuales no fue menor… Se alentó la crisis del campo para crear un enemigo que permitiera que se cerraran las filas en torno de un proyecto personal, y evitar los propios desgajamientos. Se construyó al enemigo para dar una batalla imaginaria y se terminó bajo un proceso fantasmal de cerco y aniquilamiento. Hubiese bastado en aquellos días ofrecer alguna de las subsecretarias de las áreas de agricultura, vacantes u ocupadas por inútiles, a la mesa de enlace para disolver el conflicto. Y por favor, que nadie de los que callaron los convenios secretos de las Universidades con Monsanto o con la Barrick, se rasgue la vestiduras porque propongo que deberíase haberle entregado Bussi una subsecretaria qué, además, se le había prometido oficialmente…
En 1935, Mao se preparaba en Yunnan para quebrar el cerco que el Kuomintang ejercía implacable en torno de sus tropas, para poder así continuar la larga marcha hacia el norte, hacia el lejano frente antijaponés, escapar de la encerrona a que lo sometían tanto Stalin por una parte, ordenándole la prosecución de los levantamientos urbanos, como Chian Kai Se por otra, conduciéndolo a una guerra civil de final incierto y probablemente terrible para su ejército armado con lanzas, granadas y no muchos fusiles. El genio de Mao hallaba en esos momentos un propósito, el de transformar su revolución social en revolución nacional, y será la invasión japonesa en el norte la que va a permitirle esa posibilidad de pasar de la lucha de clases en un país campesino, a la guerra de liberación Nacional. El problema sin embargo, seguía siendo cómo llegar a ese norte ansiando, con ese Ejército Chino en torno suyo, actuando como perros de presa y cerrándole todos los caminos. Había roto varias campañas de cerco y aniquilamiento, pero los adversarios no se cansaban y todavía deberá dar muchas batallas más para escapar de los enemigos menores y lograr pelear con aquellos que ha elegido como sus nuevos adversarios: los japoneses. En la cueva donde dormía, tenía tiempo para volcar su pensamiento sobre el papel y también para cultivar sus verduras en un cajón, al que fertilizaba con sus propias heces. Conducía un ejército de miles de hombres miserables, harapientos y mal armados, pero se esforzaba por continuar pensando la política. Si hablamos de conducción, no podemos ignorar que sobre los errores de la concepción tendremos siempre el examen inapelable de la realidad, que, tal como decía el viejo, es siempre en última instancia, la única verdad…
En la Argentina, no sólo se fue derrotado ante el campo, un campo que no era el campo, sino un campo al que se comenzó regalándole el campo y además, el concepto de campo. No solo se fue derrotado ante ese campo, sino que, si acaso la razón de la confrontación alimentada, fue, la de evitar la dispersión y el desgajamiento de las propias filas, todo terminó siendo todavía peor, mucho peor, pues luego se terminó derrotado ante ese desgajamiento, una variante neoperonista de la efedrina y de la Casa Tía, que en épocas pasadas no habría sido capaz de atravesar siquiera un examen mínimo de seriedad y que en esta sociedad del revival del comic, su triunfo electoral, más que su propio respaldo mide el rechazo generalizado al adversario. Las derrotas suelen ser honrosas, pero del ridículo al menos en mi época, no se regresaba…
Recuerdo ahora, unos comentarios interesantes de Juan Pablo Feinmann en sus historias publicadas por Página 12, a propósito de esta generación que nos gobierna, y a propósito también de estos equilibrios y desequilibrios entre lo nacional y lo social, que resultan fundamentales a la hora de plantarse frente a los propios desafíos. Dice Feinmann que, cuando los jóvenes de la llamada Tendencia Revolucionaria visitaban al General en su casa de Puerta de Hierro en Madrid, poco antes de su regreso, trataban de llevar agua para su molino y obtener del viejo conductor el respaldo a sus propuestas sobre el Socialismo Nacional. Según parece, la respuesta del Viejo sobre el tema era siempre parecida… “Por supuesto que estoy de acuerdo con el Socialismo Nacional… recuerdo que cuando yo recorría Europa en aquellos años previos a la guerra, existían numerosos movimientos que se proponían reunir lo nacional con lo social…” Estos recuerdos de un viejo sobre la Europa de entreguerras, avergonzaban notoriamente a esos jóvenes que, aunque intentaban ser peronistas, se habían formado en un paradigma, que consideraba al fascismo como tema de escarnio y expresión clara de las derechas políticas. Habían hecho propios los valores impuestos por aquellos que triunfaron en la segunda guerra mundial. Respondían a los valores que inculcaron las tropas de ocupación aliadas y el cine norteamericano. Se sorprenderían y lo digo con cierto conocimiento, porque yo también me he sorprendido al confirmar que, como siempre, el Viejo tenía razón, y que buena parte del fascismo europeo, provenía de fracturas y desgajamientos del Komintern, o sea del Comité de la Internacional Comunista, más conocida como la Tercera Internacional y fundada en Moscú en 1919 con la voluntad de ser el organismo dirigente de la revolución mundial. Se sorprenderían asimismo, de conocer que el partido comunista alemán se definía a sí mismo, en aquellos años, como nacional-bolchevique, y que disputaba una terrible competencia de afiliados con el nuevo Nacional Socialismo alemán, del que se hallaba tan próximo que, muchos de los nacional socialistas que Hitler expulsó del partido en el 33, cuando asumió el poder, y pasaron a militar en organizaciones de izquierda nacional socialistas, terminaron afiliándose en masa al partido comunista. Quiero aclarar que estos recuerdos y reflexiones, apuntan a un período tal vez breve aunque intenso, en la Europa que había vuelto de las trincheras de la guerra, y que debatía la relación entre el Socialismo internacional y las posibilidades de un Nacionalismo popular, que fuese capaz de continuar sosteniendo algunas de aquellas propuestas sociales y a la vez les permitiera asimilar los entusiasmos patrióticos que habían presenciado durante la contienda.
Supongo que esa fue la Europa turbulenta y de masas que conoció Perón y donde su imaginación debe haberse enfebrecido pensando en la propia tierra lejana y en su propio destino, nieto de india tehuelche y a la vez brillante oficial del Ejercito Argentino. En la década del cuarenta, cuando las corporaciones impusieron su ley por encima de las ideologías, cuando Alemania traicionó el pacto Rubentrof / Molotov, cuando el Reich abandonó al ejercito de Rommel tan cerca del petróleo inglés de los países árabes y en cambio se lanzó todo el poder alemán hacia Stalingrado para fracasar en llegar a los Urales, Perón ya tenía su propia agenda en la Argentina. Mientras en Alemania Hitler liquidaba al Frente Negro de los hermanos Strasser, y Stalin depuraba sin piedad a los nacional bolcheviques alemanes, se generaba un partido comunista a semejanza del soviético, que años después será protagonista del burocrático socialismo de la Alemania Oriental ocupada por los rusos. De todas maneras y al margen de las peripecias del conflicto europeo, estos conocimientos pueden servirnos a la distancia, para valorar la gigantesca osadía de un Coronel a cargo de un distante país latinoamericano, un país que había oficiado como sostén alimentario del Imperio Británico durante la guerra y que en pleno proceso revolucionario, resistía el bloqueo de los grandes Bancos de la City, aun siendo Buenos Aires hipótesis de ataque atómico desde el cercano aeropuerto de Carrasco, tal como indican los archivos norteamericanos desclasificados en los años 80. Que en esas circunstancias, se realizara el envío de convoyes de buques con trigo para abastecer las hambreadas poblaciones europeas, en especial de Italia y de España, fue mucho más atrevido que si ahora alguien hiciera lo mismo con los Pueblos de Irak y de Afganistán ignorando a los Ejércitos de ocupación de los EEUU.
Por supuesto que pagamos un precio altísimo por aquellos actos de coraje. El día en que se impuso la Revolución Libertadora, fue tal vez el más importante en la vida de Winston Churchill, según les confesara a sus pares en la Cámara de los Comunes: “La caída del tirano Perón en Argentina es la mejor reparación al orgullo del Imperio y tiene para mí tanta importancia como la victoria de la segunda guerra mundial, y las fuerzas del Imperio Inglés no le darán tregua, cuartel ni descanso en vida, ni tampoco después de muerto”. Sí, pagamos un precio altísimo, ya no tenemos el mejor trigo del mundo que entonces teníamos, tampoco tenemos los barcos, no tenemos las manos de Perón y menos aún tenemos su coraje en quienes nos gobiernan, una casta parásita, enzarzada en sus miserables disputas parentales, para repetir aquellos gestos… Nuestros antiguos amigos de Carta abierta, continúan mientras tanto en su cueva de la Biblioteca alimentando sus falacias con las propias heces y atiborrados de lecturas, persisten en inventar falsas contradicciones principales. Sin embargo, pese a ellos y a pesar también, de tanto fracaso al que llegamos por ser mal conducidos, continuamos siendo los portadores de la memoria, de una memoria antigua que en estas tierras se amasó con bandoleros sociales y anarquistas extremos, y que en el mestizaje encontró nuevas propuestas y nuevos desafíos como los que expresara en su momento Rodolfo G. Kusch. Somos los portadores de la memoria y de un legado que solemos olvidar. El último mensaje del gran Viejo fue claro, es el pueblo su único heredero. No sigamos buscando falsos profetas, que solamente en cada uno de nosotros está ese pequeño fuego sagrado de la conducción, que debemos alimentar para que colectivamente, podamos volver a incendiar la pradera y las conciencias.
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Conducción y Producción: Jorge Eduardo Rulli, Bernardo Elffman, Wanda Galeotti y el Grupo de Reflexión
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domingo 28 de junio de 2009
Toda la diálectica banal de Carta Abierta, los orgasmos de la Nack and Pop, los divagues de la Paco, no alcanzan a encubrir esta espantosa realidad
Gladys Pernas, la Jefa del servicio de Recuperación Nutricional del Hospital de Niños Jesús de Praga de la ciudad de Salta, relató cómo niños menores de un año, desnutridos, no alcanzan la altura esperada para su edad: son los “enanos desnutridos”.
La médica explica que el 35 por ciento de sus pacientes está desnutrido, o sea que tres de cada diez chicos que concurren al hospital está afectado por esta enfermedad. Entre ese 35 por ciento, entre los adelgazados o emaciados, “están los cortos, los acortados, los enanos nutricionales”.
En Argentina mueren por día 12 niños a causa de la desnutrición.
Tres de cada diez pibes que concurren al hospital están desnutridos.
Esto no debiera suceder en un país en serio.
“En la edad pediátrica, la persona necesita más comida porque es cuando más crece; donde la multiplicación celular es infinita. Si no tengo lo necesario para esa multiplicación, en lugar de crecer tres centímetros por mes, voy a crecer uno, porque me faltaron los nutrientes para esta multiplicación”, explica Pernas.
Con dolor, al borde de las lágrimas, la médica subraya: “Los niños no cenan... Meriendan, si tienen con qué... Y la cena es una fantasía”.
La doctora Pernas detalla las razones por las cuales estamos tan lejos de ser un país en serio: “La pobreza, la miseria, la falta de dinero hace que ese niño enfermo no pueda recibir ni siquiera el tratamiento, porque el primer tratamiento de todo niño enfermo es la comida”.
“Si tengo a toda la Argentina poblada de alimentos, y los chicos que llegan a mí, además de estar enfermos, no están alimentados, bueno, yo voy a tratar de entenderlo de esta forma: el reparto no está bien dado”.
Ahora que nos apropiamos de la muletilla vamos a usarla donde creemos que corresponde.
En un país en serio los pibes no se tienen que morir de hambre.
En un país en serio los bebés no tienen que nacer en estado de indefensión con daños irreparables como retraso mental, bajo peso, talla y dificultades de aprendizaje.
En un país en serio, la vida de estos pibes tendría que ser eje de toda campaña electoral para que esta sea una celebración de la esperanza y no la consolidación del desencanto.
En un país en serio, nada, absolutamente nada, sería más urgente.
En un país en serio...
Escrito por Néstor Sappietro
Miércoles, 24 de Junio de 2009 16:42
Terra Noticias / Video de Telefé 17-06-09
La médica explica que el 35 por ciento de sus pacientes está desnutrido, o sea que tres de cada diez chicos que concurren al hospital está afectado por esta enfermedad. Entre ese 35 por ciento, entre los adelgazados o emaciados, “están los cortos, los acortados, los enanos nutricionales”.
En Argentina mueren por día 12 niños a causa de la desnutrición.
Tres de cada diez pibes que concurren al hospital están desnutridos.
Esto no debiera suceder en un país en serio.
“En la edad pediátrica, la persona necesita más comida porque es cuando más crece; donde la multiplicación celular es infinita. Si no tengo lo necesario para esa multiplicación, en lugar de crecer tres centímetros por mes, voy a crecer uno, porque me faltaron los nutrientes para esta multiplicación”, explica Pernas.
Con dolor, al borde de las lágrimas, la médica subraya: “Los niños no cenan... Meriendan, si tienen con qué... Y la cena es una fantasía”.
La doctora Pernas detalla las razones por las cuales estamos tan lejos de ser un país en serio: “La pobreza, la miseria, la falta de dinero hace que ese niño enfermo no pueda recibir ni siquiera el tratamiento, porque el primer tratamiento de todo niño enfermo es la comida”.
“Si tengo a toda la Argentina poblada de alimentos, y los chicos que llegan a mí, además de estar enfermos, no están alimentados, bueno, yo voy a tratar de entenderlo de esta forma: el reparto no está bien dado”.
Ahora que nos apropiamos de la muletilla vamos a usarla donde creemos que corresponde.
En un país en serio los pibes no se tienen que morir de hambre.
En un país en serio los bebés no tienen que nacer en estado de indefensión con daños irreparables como retraso mental, bajo peso, talla y dificultades de aprendizaje.
En un país en serio, la vida de estos pibes tendría que ser eje de toda campaña electoral para que esta sea una celebración de la esperanza y no la consolidación del desencanto.
En un país en serio, nada, absolutamente nada, sería más urgente.
En un país en serio...
Escrito por Néstor Sappietro
Miércoles, 24 de Junio de 2009 16:42
Terra Noticias / Video de Telefé 17-06-09
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Conducción y Producción: Jorge Eduardo Rulli, Bernardo Elffman, Wanda Galeotti y el Grupo de Reflexión
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viernes 26 de junio de 2009
ANTE LOS MEDIOS SOJEROS DE SAN NICOLAS NOS DAMOS NOSOTROS MISMOS EL DERECHO A REPLICA
Señores del diario El Informante
http://www.diarioelinformante.com.ar/notamaster.php?id=7333
Les hago llegar mi Editorial del Domingo 21 donde doy cuenta del brutal acto de irrupción en mi conferencia sobre agro químicos que intenté dar en la localidad de Conesa y donde se me privó del uso de la palabra gracias al número y a los gritos de una patota de unos cincuenta rentistas o productores sojeros. Aún más todavía, ahuyentaron a los pocos vecinos que intentaron acercarse, en especial a los que sufren los impactos de los tóxicos que al ver rodeado el lugar por cincuenta cuatro por cuatro, atemorizados ni siquiera entraron al espacio cultural de la Municipalidad donde intentábamos exponer. Quiero aclarar que no soy empleado de la Radio Nacional donde tengo un programa los días domingos pero NO cobro sueldo. Que No soy oficialista y eso lo sabe cualquiera que me escuche y que escuche el programa. Que soy critico al modelo sojero desde el año 97 tal como lo prueban los numerosos documentos que confirman esa línea de conducta en la página del grupo www.grr.org.ar . Que el GRR Grupo de Reflexión Rural es conocido en el mundo entero, ya que trabajamos con redes ecologistas globales y participamos de observadores en casi todos los encuentros internacionales relacionados a la Biodiversidad, que por nuestra conducta merecemos respeto hasta de nuestros enemigos y adversarios, y que en las recorridas que hemos realizado desde hace años por todo el país dando conferencias y provocando debates, nunca nos había ocurrido algo tan brutal y atentatorio de nuestra seguridad y de nuestros derechos, como lo ocurrido en la zona de Conesa ese día jueves 18 de junio.
Jorge Eduardo Rulli DNI 4289227
Martes 23 de junio
http://www.diarioelinformante.com.ar/notamaster.php?id=7333
Les hago llegar mi Editorial del Domingo 21 donde doy cuenta del brutal acto de irrupción en mi conferencia sobre agro químicos que intenté dar en la localidad de Conesa y donde se me privó del uso de la palabra gracias al número y a los gritos de una patota de unos cincuenta rentistas o productores sojeros. Aún más todavía, ahuyentaron a los pocos vecinos que intentaron acercarse, en especial a los que sufren los impactos de los tóxicos que al ver rodeado el lugar por cincuenta cuatro por cuatro, atemorizados ni siquiera entraron al espacio cultural de la Municipalidad donde intentábamos exponer. Quiero aclarar que no soy empleado de la Radio Nacional donde tengo un programa los días domingos pero NO cobro sueldo. Que No soy oficialista y eso lo sabe cualquiera que me escuche y que escuche el programa. Que soy critico al modelo sojero desde el año 97 tal como lo prueban los numerosos documentos que confirman esa línea de conducta en la página del grupo www.grr.org.ar . Que el GRR Grupo de Reflexión Rural es conocido en el mundo entero, ya que trabajamos con redes ecologistas globales y participamos de observadores en casi todos los encuentros internacionales relacionados a la Biodiversidad, que por nuestra conducta merecemos respeto hasta de nuestros enemigos y adversarios, y que en las recorridas que hemos realizado desde hace años por todo el país dando conferencias y provocando debates, nunca nos había ocurrido algo tan brutal y atentatorio de nuestra seguridad y de nuestros derechos, como lo ocurrido en la zona de Conesa ese día jueves 18 de junio.
Jorge Eduardo Rulli DNI 4289227
Martes 23 de junio
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Conducción y Producción: Jorge Eduardo Rulli, Bernardo Elffman, Wanda Galeotti y el Grupo de Reflexión
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El informante de San Nicolás,
productores de la 188
domingo 21 de junio de 2009
EDITORIAL DEL DOMINGO 21 DE JUNIO DE 2009
Uno de los caminos más peligrosos a seguir es el del olvido, el de la pérdida de la memoria. Se lo ha repetido innumerables veces en relación a las violaciones a los derechos humanos. Tal vez nos ha preocupado menos en relación a los procesos históricos que nos antecedieron y que nos condicionan, sin que nos demos cuenta de ello. En este caso, no solo podríamos decir que, corremos el riesgo de que la desmemoria nos condene a repetir ciertos hechos o que ciertas circunstancias posiblemente vuelvan a repetirse… como quien dice que uno podría volver a tropezarse con la misma piedra… En el caso de los procesos históricos, tengo la impresión de que tal como la corriente de un río, el agua de pronto y por algún motivo, se sale de su cauce y toma otros caminos que inexorablemente nos llevarán a otros destinos que el que nos habíamos fijado alguna vez… sin que seamos plenamente conscientes de que un obstáculo o acaso alguna falla nos privó de un itinerario señalado y nos obligó entrar en otro, donde las sucesivas dificultades nos abruman y extravían, sin que terminemos de comprender que, sencillamente, nos salimos del cauce... Tal como en los brotes delirantes no resulta fácil volver a retomar el hilo de la propia historia real y psicológica, a menos que descubramos el punto en que se bifurcaron los caminos….
Tengo la impresión de que hubo dos momentos significativos y claves que arrastramos como universos paralelos en los días que corren y que aún nos condicionan fuertemente. Un día de marzo del año 1957 los diarios y las radios sacudieron a la opinión pública con la noticia que del penal de Río Gallegos, en la Patagonia, se habían fugado hacia Chile, los máximos dirigentes del gobierno depuesto por la llamada Revolución Libertadora. Era un golpe demoledor para la dictadura y en especial para sus planes de desperonización. Se le habían ido de entre las manos los principales dirigentes del peronismo: el empresario Jorge Antonio, el Diputado Nacional John W. Cooke, el dirigente de la CGT José Espejo, el dirigente petrolero Pedro Gomis, el Presidente de la Cámara de Diputados Héctor Cámpora, y por último, el jefe de la Alianza Libertadora Nacionalista Guillermo P. Kelly. Luego de dormir con somníferos, para no ser delatados, a los tres detenidos comunistas a disposición del PEN, con los que compartían el pabellón carcelario; los presos se evadieron por la puerta de la Unidad penitenciaria número 15, en la madrugada del 18 de marzo del año 1957, acompañados por uno de los responsables de la guardia, un oficial de origen chileno, que se marcharía con ellos a Chile y que ya no volvería nunca más a la Argentina. En seis horas estaban en territorio chileno, luego de haber empujado durante nueve kilómetros un automóvil comprado ex profeso por los familiares de Jorge Antonio, para pasar de ese modo la frontera sin ser advertidos por la gendarmería. Bien, hasta allí, el costado épico de una época que esta marcada por la represión militar sobre el movimiento popular y por la primera Resistencia Peronista frente a la dictadura. Había otros costados como suele ocurrir, nos referimos a los planes de un sector político de la Argentina que especula con ganar el favor electoral del Peronismo para lograr darle a la dictadura una salida legal, así como para permitir encauzar la rebeldía a que ha conducido la violencia y la pérdida de las conquistas sociales por los trabajadores. Esa labor de cooptación se verá facilitada, por la presencia de la dirigencia peronista en Santiago de Chile y en especial de John W. Cook, que en ese año 57 será nombrado por Perón de manera oficial, como su sucesor, luego de un atentado fallido a su automóvil en Caracas, y cuando el líder tiene la certeza de la presencia de un comando militar enviado por el Gobierno argentino, operando en el exterior para asesinarlo.
En paralelo con las estrategias represivas se va urdiendo de esa manera, una estrategia de seducción y de promesas sobre los perseguidos, apuntando a una salida electoral sin la presencia del peronismo, pero con el respaldo de la masa electoral del Peronismo. Es lo que desde la revista Qué, revista que llegara a ser la más influyente de la Argentina de aquellos años, se denominaba el “integracionismo” y que luego fuera conocido como “desarrollismo”. La propuesta se formulaba desde el liderazgo de Arturo Frondizi, quien con Oscar Alende a la cabeza, conformara la UCRI, una escisión del radicalismo, cuya orientación ideológica y programática en la práctica, era dada por Reinaldo Frigerio, un hombre de fuerte iniciativa y sumamente próximo al Partido Comunista. Muchos años después, Frigerio que, como una especie de Superministro protagonizará junto con Frondizi una de las experiencias que más transformaron a la Argentina en el siglo XX, reconoció que las políticas que habría de impulsar desde el Gobierno habían tenido una fuerte inspiración en el plan Quinquenal que Stalin llevara adelante en el año 28 en la URSS. De hecho, el hombre que operaba para Frigerio en Chile en aquel año 57 con perseverancia sobre la conducción peronista y particularmente sobre la persona del Cook, era el gallego Ramón Prieto, militante comunista, ex integrante de las Brigadas internacionales en la Guerra española, y hombre de peligrosa capacidad de persuasión.
Los revisionistas de aquellos acontecimientos y lectores de textos escritos por la pluma de Cooke, que hoy lamentablemente abundan, ocultan o acaso pretenden ignorar muchas de estas circunstancias y en especial la fuerte influencia que Ramón Prieto ejerciera sobre la persona de Cooke a quien visitaría asiduamente durante su estadía en Santiago, hasta persuadirlo de la conveniencia de una salida político respaldando la candidatura de Frondizi. Ese paso dado por Cooke en 1957, que terminaría costándole su lugar privilegiado en las luchas populares de la época, fue una ruptura fuerte, un desvío de la corriente a la que al comienzo me refería, y que nos sacó de la alternativa intransigente y revolucionaria en que nos hallábamos, para introducirnos en una variante nacional desarrollista, con marcado discurso progresista, una política amigable con las corporaciones, con énfasis en los criterios del crecimiento. Me temo que el actual desconocimiento y la tergiversación de ese pasado por vastos sectores intelectuales, a la vez que muchos homenajes, tanto a la persona de Cooke como de Frondizi, no son infundados ni ingenuos, sino que apuntan a sostener sin ambages, similares criterios vigentes en el actual modelo de agronegocios y en las propuestas que se realizan de un desarrollo científico y tecnológico asociado a las corporaciones.
Otro momento que personalmente registro como decisivo y a la vez no saldado, son los enfrentamientos que se produjeron en el campo del Pueblo a partir del año 1973 y que, contra toda lógica del sentido común, crearon las condiciones, facilitaron y terminaron allanando el camino al golpe militar. Hay un antecedente que los historiadores de época que, en varios casos son los mismos a los que antes me refería, no registran o no conceden suficiente importancia. Me refiero a la decisión de la Organización Montoneros en el año 1971 de dejar de ser una Formación especial tal como lo habían sido hasta ese momento en el contexto estratégico de la lucha contra el partido militar, para convertirse en una Organización Político Militar, o sea en un partido armado de tipo leninista, que respondía una conducción militar formada en buena medida por los fundadores y que crecía con sus propios aparatos políticos, sindicales y de juventud, a expensas de las ramas naturales de un movimiento nacional al que ciertos criterios vigentes con sesgada mirada marxista, insistían en considerar descerebrado. En esa decisión del año 71 y en establecer que el libro de Martha Harnecker sobre marxismo leninismo fuese material de lectura obligatorio para todos los militantes que ingresaban a Montoneros, radican todos los desgarramientos que luego se sucedieron. Porque a partir de ese momento se desata una espiral de concentración de poder en el grupo que conduce y una lógica naturaleza de crecimiento a expensas del huésped que conduce inexorablemente a las desmesuras de los años posteriores. También, entra en esa lógica de la metástasis y de la competencia con Perón, la decisión de matar a Rucci que, como magnicidio, fuera uno de los elementos más importantes en la liquidación del proceso y donde si bien se ha logrado avanzar penosamente en alguna identificación de los autores, se dista todavía de haber esclarecido aún mínimamente, la participación en el hecho de la propia cúpula sindical metalúrgica, posibilidad que de poder ser probada, expondría una vez más, el enorme grado de desvarío y de traiciones, de una época caracterizada por los extravíos.
No expongo estos recuerdos y estas reflexiones tan sólo como un refugio del pensamiento frente a la banalidad avasallante de los actuales discursos y al constante bombardeo de una publicidad política vacía de todo contenido. Creo que es necesario revisar los presupuestos ideológicos que condujeron a esos momentos de quiebre, que a esos presupuestos continuamos alimentándolos y hasta cobramos buen dinero dando cursos de historia para continuar revalidándolos, y que en cambio de repararlos, lo que hacemos es tratar como en los delitos de familia de ocultarlos en el placard hasta que alguno de los descendientes se lleve la sorpresa de encontrarlos. Que no ha sido extraño sino connatural a estas reflexiones, el que se retomaran en esos días aciagos de la llamada crisis del campo, tanto la figura de John W. Cooke en el año 57 y 58, como se recuperara desde entonces la del ex presidente Frondizi, nada menos que por los muchos que han construido en simultáneo, pensamientos de confrontación y de falsas antinomias, pensamientos similares en gran medida a los de los años setenta. No saber comprender dónde equivocamos el camino pareciera conducirnos a repetir una y otra vez, sino las mismos, sí al menos, conductas semejantes.
El desafío que no logramos resolver, es en definitiva, el del proyecto nacional. Una cierta versión de ese proyecto ha sido aprobado en realidad, a espaldas de todo debate y sin participación alguna del común, porque ciertos sectores y pensamientos consideran connatural a un modo de ser argentino el crecer a partir de los espejitos de colores, con energía nuclear, mucha minería a cielo abierto con cianuro, agricultura industrial con transgénicos y miles de corrales de engorde donde la hacienda, ahora gracias a un concepto de modernidad de la producción de carnes y a las tecnologías incorporadas, se alimenta con basura y puede transformarse en generadora de cualquier tipo de patologías. Poder reunir armoniosamente con nuestras tradiciones y en forma amigable con el ambiente, un modo de desarrollo sino de crecimiento, que aúne las tecnologías de punta que nos interesen con la simplicidad necesaria a una vida sana y a la felicidad del pueblo como objetivos, no es un desafío sencillo pero lo es menos si acaso ni siquiera somos capaces de proponérnoslo. Días pasados en la localidad de Conesa, provincia de Buenos Aires, un grupo de cincuenta sojeros exaltados porque proyectamos en su territorio la película Hambre de soja, estuvieron a punto de lincharnos como en aquella película Missisipi en que los racistas, hacen desaparecer a los chicos que van a predicar el derecho de los negros en el sur profundo norteamericano. La compañera del grupo local que estaba conmigo cree que nos salvamos porque antes habíamos pasado por la basílica a saludar a la virgen de San Nicolás. Es posible. Tuvimos un encuentro de tercer tipo con los monstruos argentinos que como en los años setenta, surgen no de la razón, sino de quebrar la armonía del equilibrio humano y poner toda la razón de un lado para dejar por descarte en el otro platillo la sinrazón y la visceralidad. Esa fue la experiencia extrema que atravesamos en Conesa, y aun en medio de los gestos amenazantes y exasperados de los que nos escupían en el rostro, el mote de terroristas, no podía dejar de pensar que esos sujetos, habían sido cuidadosamente modelados como peleles a los que se tira de una piola para que bailen al ritmo del organito y que estaban cumpliendo un rol para que otros se alcen con nuestras riquezas. Así de simple y de trágico es el actual panorama de nuestro país. Lo último que me gritó uno de los energúmenos frente a nuestro maltrecho y pobre autito, que, en medio de tanta riqueza del parque automotor producía pena, y mientras subía a su inmensa cuatro por cuatro fue… “Y vos pretendes que vuelva a mi campo en calesa… eso pretendes… vos estas loco… te quedaste cincuenta años atrás”. Una luz el hombre. Me parece que en algo dio en el clavo, me quedé cincuenta años atrás, en el 59 más precisamente, sí, tal vez tenga razón… También, y a propósito de los desafíos, eso de poder volver en calesa… es muy hermoso…parece que hoy sostener la posibilidad de un debate sobre cómo reunir vida sana, producciones en el campo y tecnologías de una manera diferente a como se da por sobrentendido, es ser terrorista. Bueno, no tenemos más opciones que continuar insistiendo en que otros caminos que los elegidos son posibles y que, como argentinos, nos merecemos otro proyecto de país.
Tengo la impresión de que hubo dos momentos significativos y claves que arrastramos como universos paralelos en los días que corren y que aún nos condicionan fuertemente. Un día de marzo del año 1957 los diarios y las radios sacudieron a la opinión pública con la noticia que del penal de Río Gallegos, en la Patagonia, se habían fugado hacia Chile, los máximos dirigentes del gobierno depuesto por la llamada Revolución Libertadora. Era un golpe demoledor para la dictadura y en especial para sus planes de desperonización. Se le habían ido de entre las manos los principales dirigentes del peronismo: el empresario Jorge Antonio, el Diputado Nacional John W. Cooke, el dirigente de la CGT José Espejo, el dirigente petrolero Pedro Gomis, el Presidente de la Cámara de Diputados Héctor Cámpora, y por último, el jefe de la Alianza Libertadora Nacionalista Guillermo P. Kelly. Luego de dormir con somníferos, para no ser delatados, a los tres detenidos comunistas a disposición del PEN, con los que compartían el pabellón carcelario; los presos se evadieron por la puerta de la Unidad penitenciaria número 15, en la madrugada del 18 de marzo del año 1957, acompañados por uno de los responsables de la guardia, un oficial de origen chileno, que se marcharía con ellos a Chile y que ya no volvería nunca más a la Argentina. En seis horas estaban en territorio chileno, luego de haber empujado durante nueve kilómetros un automóvil comprado ex profeso por los familiares de Jorge Antonio, para pasar de ese modo la frontera sin ser advertidos por la gendarmería. Bien, hasta allí, el costado épico de una época que esta marcada por la represión militar sobre el movimiento popular y por la primera Resistencia Peronista frente a la dictadura. Había otros costados como suele ocurrir, nos referimos a los planes de un sector político de la Argentina que especula con ganar el favor electoral del Peronismo para lograr darle a la dictadura una salida legal, así como para permitir encauzar la rebeldía a que ha conducido la violencia y la pérdida de las conquistas sociales por los trabajadores. Esa labor de cooptación se verá facilitada, por la presencia de la dirigencia peronista en Santiago de Chile y en especial de John W. Cook, que en ese año 57 será nombrado por Perón de manera oficial, como su sucesor, luego de un atentado fallido a su automóvil en Caracas, y cuando el líder tiene la certeza de la presencia de un comando militar enviado por el Gobierno argentino, operando en el exterior para asesinarlo.
En paralelo con las estrategias represivas se va urdiendo de esa manera, una estrategia de seducción y de promesas sobre los perseguidos, apuntando a una salida electoral sin la presencia del peronismo, pero con el respaldo de la masa electoral del Peronismo. Es lo que desde la revista Qué, revista que llegara a ser la más influyente de la Argentina de aquellos años, se denominaba el “integracionismo” y que luego fuera conocido como “desarrollismo”. La propuesta se formulaba desde el liderazgo de Arturo Frondizi, quien con Oscar Alende a la cabeza, conformara la UCRI, una escisión del radicalismo, cuya orientación ideológica y programática en la práctica, era dada por Reinaldo Frigerio, un hombre de fuerte iniciativa y sumamente próximo al Partido Comunista. Muchos años después, Frigerio que, como una especie de Superministro protagonizará junto con Frondizi una de las experiencias que más transformaron a la Argentina en el siglo XX, reconoció que las políticas que habría de impulsar desde el Gobierno habían tenido una fuerte inspiración en el plan Quinquenal que Stalin llevara adelante en el año 28 en la URSS. De hecho, el hombre que operaba para Frigerio en Chile en aquel año 57 con perseverancia sobre la conducción peronista y particularmente sobre la persona del Cook, era el gallego Ramón Prieto, militante comunista, ex integrante de las Brigadas internacionales en la Guerra española, y hombre de peligrosa capacidad de persuasión.
Los revisionistas de aquellos acontecimientos y lectores de textos escritos por la pluma de Cooke, que hoy lamentablemente abundan, ocultan o acaso pretenden ignorar muchas de estas circunstancias y en especial la fuerte influencia que Ramón Prieto ejerciera sobre la persona de Cooke a quien visitaría asiduamente durante su estadía en Santiago, hasta persuadirlo de la conveniencia de una salida político respaldando la candidatura de Frondizi. Ese paso dado por Cooke en 1957, que terminaría costándole su lugar privilegiado en las luchas populares de la época, fue una ruptura fuerte, un desvío de la corriente a la que al comienzo me refería, y que nos sacó de la alternativa intransigente y revolucionaria en que nos hallábamos, para introducirnos en una variante nacional desarrollista, con marcado discurso progresista, una política amigable con las corporaciones, con énfasis en los criterios del crecimiento. Me temo que el actual desconocimiento y la tergiversación de ese pasado por vastos sectores intelectuales, a la vez que muchos homenajes, tanto a la persona de Cooke como de Frondizi, no son infundados ni ingenuos, sino que apuntan a sostener sin ambages, similares criterios vigentes en el actual modelo de agronegocios y en las propuestas que se realizan de un desarrollo científico y tecnológico asociado a las corporaciones.
Otro momento que personalmente registro como decisivo y a la vez no saldado, son los enfrentamientos que se produjeron en el campo del Pueblo a partir del año 1973 y que, contra toda lógica del sentido común, crearon las condiciones, facilitaron y terminaron allanando el camino al golpe militar. Hay un antecedente que los historiadores de época que, en varios casos son los mismos a los que antes me refería, no registran o no conceden suficiente importancia. Me refiero a la decisión de la Organización Montoneros en el año 1971 de dejar de ser una Formación especial tal como lo habían sido hasta ese momento en el contexto estratégico de la lucha contra el partido militar, para convertirse en una Organización Político Militar, o sea en un partido armado de tipo leninista, que respondía una conducción militar formada en buena medida por los fundadores y que crecía con sus propios aparatos políticos, sindicales y de juventud, a expensas de las ramas naturales de un movimiento nacional al que ciertos criterios vigentes con sesgada mirada marxista, insistían en considerar descerebrado. En esa decisión del año 71 y en establecer que el libro de Martha Harnecker sobre marxismo leninismo fuese material de lectura obligatorio para todos los militantes que ingresaban a Montoneros, radican todos los desgarramientos que luego se sucedieron. Porque a partir de ese momento se desata una espiral de concentración de poder en el grupo que conduce y una lógica naturaleza de crecimiento a expensas del huésped que conduce inexorablemente a las desmesuras de los años posteriores. También, entra en esa lógica de la metástasis y de la competencia con Perón, la decisión de matar a Rucci que, como magnicidio, fuera uno de los elementos más importantes en la liquidación del proceso y donde si bien se ha logrado avanzar penosamente en alguna identificación de los autores, se dista todavía de haber esclarecido aún mínimamente, la participación en el hecho de la propia cúpula sindical metalúrgica, posibilidad que de poder ser probada, expondría una vez más, el enorme grado de desvarío y de traiciones, de una época caracterizada por los extravíos.
No expongo estos recuerdos y estas reflexiones tan sólo como un refugio del pensamiento frente a la banalidad avasallante de los actuales discursos y al constante bombardeo de una publicidad política vacía de todo contenido. Creo que es necesario revisar los presupuestos ideológicos que condujeron a esos momentos de quiebre, que a esos presupuestos continuamos alimentándolos y hasta cobramos buen dinero dando cursos de historia para continuar revalidándolos, y que en cambio de repararlos, lo que hacemos es tratar como en los delitos de familia de ocultarlos en el placard hasta que alguno de los descendientes se lleve la sorpresa de encontrarlos. Que no ha sido extraño sino connatural a estas reflexiones, el que se retomaran en esos días aciagos de la llamada crisis del campo, tanto la figura de John W. Cooke en el año 57 y 58, como se recuperara desde entonces la del ex presidente Frondizi, nada menos que por los muchos que han construido en simultáneo, pensamientos de confrontación y de falsas antinomias, pensamientos similares en gran medida a los de los años setenta. No saber comprender dónde equivocamos el camino pareciera conducirnos a repetir una y otra vez, sino las mismos, sí al menos, conductas semejantes.
El desafío que no logramos resolver, es en definitiva, el del proyecto nacional. Una cierta versión de ese proyecto ha sido aprobado en realidad, a espaldas de todo debate y sin participación alguna del común, porque ciertos sectores y pensamientos consideran connatural a un modo de ser argentino el crecer a partir de los espejitos de colores, con energía nuclear, mucha minería a cielo abierto con cianuro, agricultura industrial con transgénicos y miles de corrales de engorde donde la hacienda, ahora gracias a un concepto de modernidad de la producción de carnes y a las tecnologías incorporadas, se alimenta con basura y puede transformarse en generadora de cualquier tipo de patologías. Poder reunir armoniosamente con nuestras tradiciones y en forma amigable con el ambiente, un modo de desarrollo sino de crecimiento, que aúne las tecnologías de punta que nos interesen con la simplicidad necesaria a una vida sana y a la felicidad del pueblo como objetivos, no es un desafío sencillo pero lo es menos si acaso ni siquiera somos capaces de proponérnoslo. Días pasados en la localidad de Conesa, provincia de Buenos Aires, un grupo de cincuenta sojeros exaltados porque proyectamos en su territorio la película Hambre de soja, estuvieron a punto de lincharnos como en aquella película Missisipi en que los racistas, hacen desaparecer a los chicos que van a predicar el derecho de los negros en el sur profundo norteamericano. La compañera del grupo local que estaba conmigo cree que nos salvamos porque antes habíamos pasado por la basílica a saludar a la virgen de San Nicolás. Es posible. Tuvimos un encuentro de tercer tipo con los monstruos argentinos que como en los años setenta, surgen no de la razón, sino de quebrar la armonía del equilibrio humano y poner toda la razón de un lado para dejar por descarte en el otro platillo la sinrazón y la visceralidad. Esa fue la experiencia extrema que atravesamos en Conesa, y aun en medio de los gestos amenazantes y exasperados de los que nos escupían en el rostro, el mote de terroristas, no podía dejar de pensar que esos sujetos, habían sido cuidadosamente modelados como peleles a los que se tira de una piola para que bailen al ritmo del organito y que estaban cumpliendo un rol para que otros se alcen con nuestras riquezas. Así de simple y de trágico es el actual panorama de nuestro país. Lo último que me gritó uno de los energúmenos frente a nuestro maltrecho y pobre autito, que, en medio de tanta riqueza del parque automotor producía pena, y mientras subía a su inmensa cuatro por cuatro fue… “Y vos pretendes que vuelva a mi campo en calesa… eso pretendes… vos estas loco… te quedaste cincuenta años atrás”. Una luz el hombre. Me parece que en algo dio en el clavo, me quedé cincuenta años atrás, en el 59 más precisamente, sí, tal vez tenga razón… También, y a propósito de los desafíos, eso de poder volver en calesa… es muy hermoso…parece que hoy sostener la posibilidad de un debate sobre cómo reunir vida sana, producciones en el campo y tecnologías de una manera diferente a como se da por sobrentendido, es ser terrorista. Bueno, no tenemos más opciones que continuar insistiendo en que otros caminos que los elegidos son posibles y que, como argentinos, nos merecemos otro proyecto de país.
Publicado por
Conducción y Producción: Jorge Eduardo Rulli, Bernardo Elffman, Wanda Galeotti y el Grupo de Reflexión
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18:54
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domingo 14 de junio de 2009
EDITORIAL DEL DOMINGO 14 DE JUNIO DE 2009
Perón, en un largo reportaje a Enrique Pavón Pereyra pocos meses antes de morir, expresó una sombría anticipación de lo que habría de significar la ruptura de ese proceso de los años setenta que trataba de conducir, en medio de tremendas dificultades y de una enorme incomprensión por parte de lo que en aquel entonces se llamó: el peronismo de izquierda. Le dijo Perón a Pavón Pereyra: “Si llega a haber otro golpe, el pueblo quedará tan derrotado que la vuelta constitucional servirá solamente para garantizar con el voto popular, los intereses del imperialismo y sus cipayos nativos...”
Lamentablemente, todavía no hemos podido contrariar esa anticipación de Perón y creo que, lamentablemente, cada nueva elección es como un torniquete que aprieta más y más la dependencia. Tuvimos una esperanza muy fuerte en el 2001 y 2002 de que aquel remezón tremendo de la bronca y de las movilizaciones callejeras, pudiese provocar con el desfondamiento generalizado de las instituciones, una situación nueva, que permitiera superar la profecía. Pero los mecanismos del poder se reconstituyeron, tomaron nuevas formas, más hábiles todavía, las demandas no supieron o no pudieron coagular en propuestas, la izquierda tradicional siempre absolutamente funcional al sistema, hizo pedazos a las asambleas, desvió los esfuerzos, ahuyentó al pueblo de las calles con sus consignas tremendistas, agotó las energías populares reclamando que la lucha continuara indefinidamente… Lo que imaginamos como el Pacha Kuti de los extensos sectores medios argentinos, ese momento anunciado por las antiguas memorias andinas como el tiempo en que todo se invierte, en que los últimos serán los primeros, tal como anticiparan alguna vez las palabras de los profetas, ese momento pasó como pasan los vientos y las tormentas, y tan solo dejó rescoldos en nuestra memoria y losas recordatorias de la sangre derramada en las calles de nuestras ciudades.
Reconozcamos de todas formas, que las circunstancias nacionales e internacionales fueron extremadamente complicadas y adversas. Aceptemos que la muerte de Perón y el golpe del 76 en la Argentina, no hicieron sino quitar alternativas al desarrollo internacional de los costados más espantosos del proceso de globalización. Tanto el Club de Roma organizado a partir de finales de los años sesenta, como la Comisión Trilateral, creada por David Rochefeller en julio de 1973, no tuvieron mayores resistencias para llevar adelante sus propuestas de un nuevo Capitalismo Global en que una buena parte de la población del mundo fue considerada meramente un sobrante del que era preciso deshacerse. Que sin embargo, abundan todavía los intelectuales y técnicos convenientemente descerebrados, que a contrapelo de esta historia y de las consecuencias genocidas de la llamada Revolución Verde en la agricultura, opinan que la población actual del Planeta no podría ser abastecida de suficientes alimentos, sin agrotóxicos y sin las producciones a gran escala….
Los finales del siglo veinte y los inicios del siglo veintiuno, expresaron cambios profundos y sorprendentes, que se manifestaron en la constante reconfiguración del Capitalismo, en el nuevo y gigantesco rol de las Corporaciones transnacionales, en las relaciones políticas de los países y de su misma existencia como complejos culturales y nacionales según las antiguas tradiciones a las que estábamos acostumbrados. La caída del muro de Berlín, la implosión de la URSS, los cambios brutales en el Vaticano y sus nuevas orientaciones pastorales, la llamada crisis del petróleo y el endeudamiento masivo de los países periféricos, la hegemonía del poder financiero por sobre los otros poderes, el surgimiento de China como nueva mega potencia exportadora y las propuestas de un marxismo de mercado, los nuevos movimientos verdes en Europa y la aparición de una nueva izquierda más libertaria y que abjura de su herencia estalinista, la formación de la Unión Europea, la imposición de la Organización Mundial de Comercio, son imágenes rápidas que los argentinos vivimos con conciencia confusa y atrasada, como consecuencia de la enorme frustración de los años setenta y de la posterior represión, por parte de la dictadura y la guerra de Malvinas.
Y llegamos adonde llegamos. Sin poder quebrantar todavía la profecía del General expuesta ante Pavón Pereyra, pero con un escenario que continúa renovándose de manera constante, tanto como nuestras esperanzas y las luchas de nuestros pueblos. A caballo entre los viejos y los nuevos paradigmas, un rosario de nuevos liderazgos surgen en América Latina y parecen reverdecer el sueño de Bolívar. Sin embargo, ya no hay blancos y negros, todo avance conlleva retrocesos, toda esperanza alguna pesadilla y pera peor, en esta época de enormes cambios planetarios y reconversiones ideológicas, en que conviene anteponer el pensamiento a la acción para no dar el paso equivocado, muchos de los supuestos avances no hacen sino profundizar los procesos terribles de la dependencia. Nuevos colonialismos se imponen sin que seamos capaces siquiera de advertirlos, hemos perdido la capacidad de leer interpretar la historia o acaso no hemos aprendido aún a interpretar los nuevos signos del poder transnacional que nos supedita a sus políticas y estrategias. La derecha se reconvierte en lo que fuera la izquierda, y se hace testimonial y bochinchera. La izquierda en cambio, se formaliza y se acostumbra a convivir con los nuevos poderes y a servirlos, tal como hiciera antes la derecha. Camadas de antiguos revolucionarios reconvertidos ahora en ejecutivos y funcionarios, emprolijan y adecentan los rasgos más brutales del capitalismo, nace la responsabilidad social empresarial, las máscaras verdes, las mesas redondas donde se sientan víctimas y victimarios de las cadenas de valor para consensuar políticas comunes y funcionales a las Corporaciones, se imponen en los discursos políticos las frases cortas y los pensamientos aún más que ramplones y entre nosotros los personajes como el Chacho, y las generaciones comprometidas con las antiguas luchas vuelven a soplar el rescoldo que les queda, vuelven a creer y alborozarse con la idea de volver, porque se sienten cansadas y antes de marcharse desean persuadirse que pueden hacer un balance positivo de tantas luchas y de tantos años.
Pero ya no somos los mismos, los años y las claudicaciones y en especial el continuar llamando derrota a los terribles fracasos de los años setenta, nos han cambiado sin que nos demos plena cuenta, los ardores de ayer se sofocan en nosotros como si les echáramos cenizas y ahora aplaudimos discursos presidenciales donde el espíritu central es el del fortalecimiento institucional, un fortalecimiento institucional que nunca se nos explica para qué servirá… hasta que descubrimos que se lo implementa sencillamente para fortalecer las políticas de Estado en Biotecnología, en minería con cianuro, en “traslado” de glaciares y en reconvertir la agricultura de haber sido un medio para producir comida para los argentinos, en producir combustible para los autos europeos. Pero tampoco nos rendimos a continuar creyendo un poquito aunque nos de un poco de vergüenza ser oficialistas, porque en el fondo nos gusta toda aquello que refiere al progreso y a la gran escala, y en verdad confundimos en un mismo proceso lineal a la birome con la biotecnología, y compramos cualquier cosa que refiera a lo que imaginamos empleo urbano y eso de la Biotecnología y que el mundo no nos comprende en nuestro empeño por hacer transgénicos y en venderle a los europeos lo que sus consumidores no quieren pero que les imponemos por la fuerza, le verdad es que no solo nos gusta sino que nos enorgullece...
Somos progresistas, somos recalcitrantemente progresistas, y la verdad es que no cualquier país eligió ser un laboratorio de Monsanto o acaso Monsanto nos eligió a nosotros, porque nacimos para hacer punta en lo que fuere y como alguna vez me dijo un funcionario, ahora con esto de las semillas genéticamente modificadas somos los réprobos en el contexto internacional, somos los últimos, pero cuando se de vuelta la tortilla seremos los primeros. Si, cuando se de vuelta la tortilla, algo así como el Pacha Kuti de Monsanto, la idea de abrazar el destino argentino a la suerte de la multinacional, ya que como dijo nuestro amigo Grobocopatel… ¿Cómo nos vamos a pelear con el que nos provee de tecnologías de punta? Monsanto es el amigo que necesitábamos, el que nos enseñó a poner en vereda a esos europeos que no querían transgénicos, el que invierte dinero para que nuestros hijos estudien en cada una de las Universidades argentinas y puedan luego viajar al exterior y dar conferencias sobre cómo solucionar el hambre del mundo….
Y al final, porque tal vez como en las novelas estemos cerca de un final, cuando todas las líneas que el autor trazó al comienzo de la obra inician un proceso de convergencia, comienzan a encontrarse y cuando nosotros comenzamos a presentir un desenlace… al final los adversarios de ayer se reconcilian y aprenden a trabajar juntos tal como alguna vez nos lo enseñó ese adelantado que fuera Rodolfo Galimberti, quien terminó de socio de Jorge Born, su antiguo rehén en el secuestro por dinero, mayor que se recuerde. También las numerosas empresas colectivizadas de la antigua URSS que fueron privatizadas y quedaron en manos de los altos funcionarios aportaron decisivamente al proceso de la Globalización. La conversión de la economía más grande del mundo controlada por el Estado, en una economía de mercado, se realizó mediante la liberalización y la privatización compulsiva. Este proceso de capitalismo salvaje que remodeló la sociedad comunista, hizo descender el nivel de vida de gran parte de la población de aquellos países, y la hundió en una extrema pobreza. El nuevo régimen ruso aportó de esa manera con sus nuevas Corporaciones, a un nuevo Capitalismo global basado en la comercialización de energías, en las guerras locales como la de Chechenia y otras, el hambre y la indigencia de las poblaciones, la extensión de la mafia y el crimen organizado, la trata y el sometimiento de los seres humanos.
En nuestro país, las relaciones entre la dictadura militar y el partido comunista no fueron nunca suficientemente investigadas. No me refiero tan sólo a la conducta de los hombres, sino en especial a los negocios internacionales y al destino de los capitales involucrados en las relaciones comerciales entre la URSS y la Argentina, así como al uso de los cuantiosos bienes del partido local. Es uno de los tantos temas de los que no se habla y me temo que estos silencios no sean casuales, buena parte de una nueva oligarquía increíblemente rapaz y prebendaria, provista además con discursos progresistas, proviene de aquellos turbios manejos suscitados por el desplome de la URSS y los negocios del viejo partido comunista argentino. Sus personeros hoy manejan empresas petroleras, grandes laboratorios, universidades que se abren a los convenios con empresas en los marcos de la nueva sociedad del conocimiento, y además de todo ello y muy especialmente, Biotecnología. En la proximidad del desenlace probable que seguramente alcanzaremos a ver, las empresas prebendarias de la dictadura militar, tanto como de la democracia, se modernizan y actualizan en el proyecto de país laboratorio de la biotecnología y de la producción de agrocombustibles, un nuevo esquema colonial que reúne memorias y discursos disímiles, que sin pudor alguno hace negocios sobre la sangre derramada, y frente al cual retomamos una vez más como tantas otras veces en la historia patria, los viejos sueños de una Argentina emancipada, con Soberanía alimentaria y justicia social.
Lamentablemente, todavía no hemos podido contrariar esa anticipación de Perón y creo que, lamentablemente, cada nueva elección es como un torniquete que aprieta más y más la dependencia. Tuvimos una esperanza muy fuerte en el 2001 y 2002 de que aquel remezón tremendo de la bronca y de las movilizaciones callejeras, pudiese provocar con el desfondamiento generalizado de las instituciones, una situación nueva, que permitiera superar la profecía. Pero los mecanismos del poder se reconstituyeron, tomaron nuevas formas, más hábiles todavía, las demandas no supieron o no pudieron coagular en propuestas, la izquierda tradicional siempre absolutamente funcional al sistema, hizo pedazos a las asambleas, desvió los esfuerzos, ahuyentó al pueblo de las calles con sus consignas tremendistas, agotó las energías populares reclamando que la lucha continuara indefinidamente… Lo que imaginamos como el Pacha Kuti de los extensos sectores medios argentinos, ese momento anunciado por las antiguas memorias andinas como el tiempo en que todo se invierte, en que los últimos serán los primeros, tal como anticiparan alguna vez las palabras de los profetas, ese momento pasó como pasan los vientos y las tormentas, y tan solo dejó rescoldos en nuestra memoria y losas recordatorias de la sangre derramada en las calles de nuestras ciudades.
Reconozcamos de todas formas, que las circunstancias nacionales e internacionales fueron extremadamente complicadas y adversas. Aceptemos que la muerte de Perón y el golpe del 76 en la Argentina, no hicieron sino quitar alternativas al desarrollo internacional de los costados más espantosos del proceso de globalización. Tanto el Club de Roma organizado a partir de finales de los años sesenta, como la Comisión Trilateral, creada por David Rochefeller en julio de 1973, no tuvieron mayores resistencias para llevar adelante sus propuestas de un nuevo Capitalismo Global en que una buena parte de la población del mundo fue considerada meramente un sobrante del que era preciso deshacerse. Que sin embargo, abundan todavía los intelectuales y técnicos convenientemente descerebrados, que a contrapelo de esta historia y de las consecuencias genocidas de la llamada Revolución Verde en la agricultura, opinan que la población actual del Planeta no podría ser abastecida de suficientes alimentos, sin agrotóxicos y sin las producciones a gran escala….
Los finales del siglo veinte y los inicios del siglo veintiuno, expresaron cambios profundos y sorprendentes, que se manifestaron en la constante reconfiguración del Capitalismo, en el nuevo y gigantesco rol de las Corporaciones transnacionales, en las relaciones políticas de los países y de su misma existencia como complejos culturales y nacionales según las antiguas tradiciones a las que estábamos acostumbrados. La caída del muro de Berlín, la implosión de la URSS, los cambios brutales en el Vaticano y sus nuevas orientaciones pastorales, la llamada crisis del petróleo y el endeudamiento masivo de los países periféricos, la hegemonía del poder financiero por sobre los otros poderes, el surgimiento de China como nueva mega potencia exportadora y las propuestas de un marxismo de mercado, los nuevos movimientos verdes en Europa y la aparición de una nueva izquierda más libertaria y que abjura de su herencia estalinista, la formación de la Unión Europea, la imposición de la Organización Mundial de Comercio, son imágenes rápidas que los argentinos vivimos con conciencia confusa y atrasada, como consecuencia de la enorme frustración de los años setenta y de la posterior represión, por parte de la dictadura y la guerra de Malvinas.
Y llegamos adonde llegamos. Sin poder quebrantar todavía la profecía del General expuesta ante Pavón Pereyra, pero con un escenario que continúa renovándose de manera constante, tanto como nuestras esperanzas y las luchas de nuestros pueblos. A caballo entre los viejos y los nuevos paradigmas, un rosario de nuevos liderazgos surgen en América Latina y parecen reverdecer el sueño de Bolívar. Sin embargo, ya no hay blancos y negros, todo avance conlleva retrocesos, toda esperanza alguna pesadilla y pera peor, en esta época de enormes cambios planetarios y reconversiones ideológicas, en que conviene anteponer el pensamiento a la acción para no dar el paso equivocado, muchos de los supuestos avances no hacen sino profundizar los procesos terribles de la dependencia. Nuevos colonialismos se imponen sin que seamos capaces siquiera de advertirlos, hemos perdido la capacidad de leer interpretar la historia o acaso no hemos aprendido aún a interpretar los nuevos signos del poder transnacional que nos supedita a sus políticas y estrategias. La derecha se reconvierte en lo que fuera la izquierda, y se hace testimonial y bochinchera. La izquierda en cambio, se formaliza y se acostumbra a convivir con los nuevos poderes y a servirlos, tal como hiciera antes la derecha. Camadas de antiguos revolucionarios reconvertidos ahora en ejecutivos y funcionarios, emprolijan y adecentan los rasgos más brutales del capitalismo, nace la responsabilidad social empresarial, las máscaras verdes, las mesas redondas donde se sientan víctimas y victimarios de las cadenas de valor para consensuar políticas comunes y funcionales a las Corporaciones, se imponen en los discursos políticos las frases cortas y los pensamientos aún más que ramplones y entre nosotros los personajes como el Chacho, y las generaciones comprometidas con las antiguas luchas vuelven a soplar el rescoldo que les queda, vuelven a creer y alborozarse con la idea de volver, porque se sienten cansadas y antes de marcharse desean persuadirse que pueden hacer un balance positivo de tantas luchas y de tantos años.
Pero ya no somos los mismos, los años y las claudicaciones y en especial el continuar llamando derrota a los terribles fracasos de los años setenta, nos han cambiado sin que nos demos plena cuenta, los ardores de ayer se sofocan en nosotros como si les echáramos cenizas y ahora aplaudimos discursos presidenciales donde el espíritu central es el del fortalecimiento institucional, un fortalecimiento institucional que nunca se nos explica para qué servirá… hasta que descubrimos que se lo implementa sencillamente para fortalecer las políticas de Estado en Biotecnología, en minería con cianuro, en “traslado” de glaciares y en reconvertir la agricultura de haber sido un medio para producir comida para los argentinos, en producir combustible para los autos europeos. Pero tampoco nos rendimos a continuar creyendo un poquito aunque nos de un poco de vergüenza ser oficialistas, porque en el fondo nos gusta toda aquello que refiere al progreso y a la gran escala, y en verdad confundimos en un mismo proceso lineal a la birome con la biotecnología, y compramos cualquier cosa que refiera a lo que imaginamos empleo urbano y eso de la Biotecnología y que el mundo no nos comprende en nuestro empeño por hacer transgénicos y en venderle a los europeos lo que sus consumidores no quieren pero que les imponemos por la fuerza, le verdad es que no solo nos gusta sino que nos enorgullece...
Somos progresistas, somos recalcitrantemente progresistas, y la verdad es que no cualquier país eligió ser un laboratorio de Monsanto o acaso Monsanto nos eligió a nosotros, porque nacimos para hacer punta en lo que fuere y como alguna vez me dijo un funcionario, ahora con esto de las semillas genéticamente modificadas somos los réprobos en el contexto internacional, somos los últimos, pero cuando se de vuelta la tortilla seremos los primeros. Si, cuando se de vuelta la tortilla, algo así como el Pacha Kuti de Monsanto, la idea de abrazar el destino argentino a la suerte de la multinacional, ya que como dijo nuestro amigo Grobocopatel… ¿Cómo nos vamos a pelear con el que nos provee de tecnologías de punta? Monsanto es el amigo que necesitábamos, el que nos enseñó a poner en vereda a esos europeos que no querían transgénicos, el que invierte dinero para que nuestros hijos estudien en cada una de las Universidades argentinas y puedan luego viajar al exterior y dar conferencias sobre cómo solucionar el hambre del mundo….
Y al final, porque tal vez como en las novelas estemos cerca de un final, cuando todas las líneas que el autor trazó al comienzo de la obra inician un proceso de convergencia, comienzan a encontrarse y cuando nosotros comenzamos a presentir un desenlace… al final los adversarios de ayer se reconcilian y aprenden a trabajar juntos tal como alguna vez nos lo enseñó ese adelantado que fuera Rodolfo Galimberti, quien terminó de socio de Jorge Born, su antiguo rehén en el secuestro por dinero, mayor que se recuerde. También las numerosas empresas colectivizadas de la antigua URSS que fueron privatizadas y quedaron en manos de los altos funcionarios aportaron decisivamente al proceso de la Globalización. La conversión de la economía más grande del mundo controlada por el Estado, en una economía de mercado, se realizó mediante la liberalización y la privatización compulsiva. Este proceso de capitalismo salvaje que remodeló la sociedad comunista, hizo descender el nivel de vida de gran parte de la población de aquellos países, y la hundió en una extrema pobreza. El nuevo régimen ruso aportó de esa manera con sus nuevas Corporaciones, a un nuevo Capitalismo global basado en la comercialización de energías, en las guerras locales como la de Chechenia y otras, el hambre y la indigencia de las poblaciones, la extensión de la mafia y el crimen organizado, la trata y el sometimiento de los seres humanos.
En nuestro país, las relaciones entre la dictadura militar y el partido comunista no fueron nunca suficientemente investigadas. No me refiero tan sólo a la conducta de los hombres, sino en especial a los negocios internacionales y al destino de los capitales involucrados en las relaciones comerciales entre la URSS y la Argentina, así como al uso de los cuantiosos bienes del partido local. Es uno de los tantos temas de los que no se habla y me temo que estos silencios no sean casuales, buena parte de una nueva oligarquía increíblemente rapaz y prebendaria, provista además con discursos progresistas, proviene de aquellos turbios manejos suscitados por el desplome de la URSS y los negocios del viejo partido comunista argentino. Sus personeros hoy manejan empresas petroleras, grandes laboratorios, universidades que se abren a los convenios con empresas en los marcos de la nueva sociedad del conocimiento, y además de todo ello y muy especialmente, Biotecnología. En la proximidad del desenlace probable que seguramente alcanzaremos a ver, las empresas prebendarias de la dictadura militar, tanto como de la democracia, se modernizan y actualizan en el proyecto de país laboratorio de la biotecnología y de la producción de agrocombustibles, un nuevo esquema colonial que reúne memorias y discursos disímiles, que sin pudor alguno hace negocios sobre la sangre derramada, y frente al cual retomamos una vez más como tantas otras veces en la historia patria, los viejos sueños de una Argentina emancipada, con Soberanía alimentaria y justicia social.
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Conducción y Producción: Jorge Eduardo Rulli, Bernardo Elffman, Wanda Galeotti y el Grupo de Reflexión
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domingo 7 de junio de 2009
EDITORIAL DEL DOMINGO 7 DE JUNIO DE 2009
Estos son tiempos de cenizas, al menos para los que no participamos del circo electoral; tiempos de cenizas en medio de los desvaríos, de la desmesura y del imperio de lo insustancial y de lo pasajero. Tiempos de cenizas, son también, tiempos de reflexión y de humildad, de volverse hacia el propio interior y sustraerse a la banalización y a la sobreactuación que preceden a unas elecciones que son como el casting de una película sobre lo que todo estaría ya resuelto. Decidido el guión y la producción, faltaría tan solo, determinar el reparto de actores y de actrices. La consiguiente competencia por el espacio publicitario y por imponer la propia imagen resulta abrumadora, al menos para quienes no jugamos el juego, o sea para la inmensa mayoría. En el desafío de elevar el raiting televisivo se comprometen los mayores esfuerzos, no importa que se sepa que todo resultado tenga vida breve, ya que todo es efímero por naturaleza en la sociedad mediática, y la memoria de la opinión pública se encuentra abrumada por tantos impactos publicitarios y tiende a no discernir los matices y retener apenas el último mensaje o acaso el último de los escándalos. Esto mismo genera el desenfreno de una competencia mediática que no conoce mayores reglas ni parámetros.
En esta semana que pasó, el periodista Lanata nos hizo saber que le interesaba debatir en su programa televisivo, sobre el tema del glifosato y de las fumigaciones. Nos llamó la atención su repentino interés, dado que en los últimos años jamás fuimos entrevistados sobre el tema en sus medios o en sus espacios, y aún cuando sus propios equipos alguna vez nos entrevistaran, debieron confesarnos luego, que Lanata había decidido cancelar la nota y que, frente a lo ecológico sentía un manifiesto desinterés. Como si estas experiencias negativas, a lo largo de muchos años fuesen poco, algunas semanas atrás un hecho casual ratificó esta opinión nuestra sobre su persona, ya que al anunciar el informe de Pueblos fumigados, uno de los primeros medios con que nos conectamos fue el diario Crítica, que Lanata conducía. Algunos periodistas se interesaron en anticipar el informe, pero conociendo el paño, nos pidieron un tiempo para consultarlo con la dirección del periódico. La respuesta fue rotundamente negativa, una vez más primó el desinterés de Lanata, tanto por el informe como por los impactos producidos por las fumigaciones. Qué estaba ocurriendo ahora, entonces, para que de la producción de Lanata, nos llamaran con tanta urgencia y reclamando nuestra participación? Simplemente, que las tapas de algún medio gráfico, la polémica entre el informe de los laboratorios del CONICET y el exabrupto del Ministro de Ciencia y Tecnología, en medio de la creciente tensión preelectoral, habían creado las condiciones para despertar su interés en nosotros.
Lo que se nos pedía, por parte de la producción, tanto al Dr. Kaczewer como a mí, era que nos sentáramos delante de cámara con el Dr. Víctor Trucco, nuestro viejo conocido de AAPRESID y actual directivo de BIOCERES SA, la empresa que preside Gustavo Grobocopatel. Lo que se pretendía era que polemizáramos con él, para que, presuntamente, esclareciéramos al público, en realidad, léase al susodicho presentador televisivo, sobre qué “pasaba” con la soja. Le respondimos que si creía poder repetir con nosotros, el circo que antes hiciera con Fernando Peña y con DElía, estaba muy equivocado. Que, considerábamos que para Lanata, dado su prolongado desinterés de años por el tema, se había agotado el tiempo de comprender qué pasaba con la soja, y que nosotros por principios no nos sentábamos a debatir con los sojeros responsables del diseño de este modelo de país, de la misma manera que los grupos de derechos humanos no se sentarían a polemizar con los genocidas sobre la desaparición forzada de personas. Se irritó por nuestra respuesta y más allá de lo que haya dicho de nosotros ante las cámaras, que poco nos importa viniendo de quien viene, sí nos produjo gracia su cólera sobreactuada y la afectación a su supuestamente invulnerable soberbia de periodista y de conductor televisivo estrella.
Lo que nos preocupa, sin embargo, es la cantidad de personas, de compañeros y de buena gente que no comprendió, y que nos interpeló acerca de cómo podíamos “perder” una semejante ocasión de exponer el propio discurso en televisión, oportunidad ante la que parece deben rendirse siempre las propias banderas... Se preguntaban estos amigos, si acaso nos habíamos amilanado o atemorizado ante el desafío de confrontar con los sojeros, e inclusive tuvimos que enfrentar el reproche de haber desaprovechado una oportunidad como la que se nos ofrecía, por parte de algunos que, siendo las víctimas del sistema y del modelo productivo, esperan y confían en aquello que se dice desde la cajita mágica. Lo lamentamos, y es por ello que nos obligamos a estas explicaciones que retoman prácticas de relaciones y de actuación pública que el GRR ha discutido y resuelto como doctrina, hace muchos, pero muchos años. Estamos acusando a este modelo productivo de agrogenocidio y de llevar a cabo crímenes de lesa humanidad, no podemos fraternizar en una mesa de debates con aquellos que quisiéramos llevar ante la Justicia por ser responsables de externalidades o daños colaterales, que se han cobrado miles de víctimas entre las poblaciones de las zonas sojeras. En esas mesas de debate que gustan organizar algunos periodistas bajo la justificación de escuchar las dos campanas, de hecho se equipara a las víctimas con los victimarios, se coloca en un mismo nivel a los que no han tenido nunca voz con aquellos otros que durante años han dispuesto de todos los recursos del poder, y lo que es mucho peor, en esas mesas o paneles se perpetra la siniestra alquimia de legitimar a los responsables de un modelo injusto, minero y devastador de la Naturaleza.
Si aceptáramos sentarnos a debatir, en una misma mesa con los responsables del modelo o de la instalación biotecnológica en la Argentina, no solo los estaríamos legitimando, sino que asimismo los estaríamos transformando de enemigos en adversarios. Hemos criticado duramente a sectores sociales y de izquierda que no han tenido mayores escrúpulos en aceptar estos convites mediáticos o académicos, el último de ellos fue a un panel con Gustavo Grobocopatel en una Cátedra de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires al que fuera invitado nuestro compañero Adolfo Boy y que también él, rechazara por los mismos motivos que, lo hiciéramos ahora el Doctor Jorge Kaczewer y yo mismo. No podríamos hacer cosa similar a lo que aquellos compañeros a los que les hemos señalado el error. No nos interesan los que incapaces de armar su propio juicio ante una realidad abrumadora, necesitan del torneo de las dos campanas, para ilustrarse sobre un tema que lleva tantos años y que no han querido ver. Los responsables del modelo sojero no son nuestros adversarios, ni tenemos diferencias con ellos que valga la pena exponer en un torneo de oratoria o de cámaras televisivas. Los acusamos de haber impuesto un modelo neocolonial que nos ha convertido en furgón de cola de las Corporaciones como Monsanto, un modelo de agricultura industrial que ha despoblado el territorio, contaminado y agotado los suelos, que ha cobrado miles y miles de víctimas y que ha gozado de absoluta impunidad en contrariar la Constitución Nacional y las leyes provinciales, aprovechando las ventajas de un Estado ausente o de un Estado cómplice. Ahora, justamente ahora, cuando se multiplican las voces autorizadas que dan pruebas, tanto en la Argentina como en el mundo, de que teníamos razón en todo lo que decíamos, mal haríamos en aceptar ser sentados a la mesa redonda de Lanata o de quién fuera, para legitimar a los sojeros y transformarlos de enemigos a los que pretendemos enjuiciar, en adversarios con los que pretendemos tan solo marcar algunas diferencias de opiniones o de apreciaciones de la realidad...
Nunca fuimos un grupo que tuviese estrategias de poder, y menos aún nos interesa pretender acopiar los prestigios, efímeros por otra parte, que confieren los medios televisivos. Hemos crecido como colectivo de afinidad, muy al margen de ellos, más preocupados por mantener referencias éticas y de radicalidad del pensamiento, que, por ser tenidos en cuenta por los grupos del poder. No vamos a cambiar ahora, cuando hemos envejecido en la lucha contra la soja, la biotecnología, los modelos del Agronegocio y tratando además, de recuperar un Proyecto Nacional. Nos hemos esforzado a lo largo del tiempo, de la memoria y de la geografía crucificada de la Argentina, en generar otras miradas, y hemos experimentado esas miradas, tanto como hemos cultivado huertos diversos y la producción intensiva y ecológica de alimentos. Nos hemos esforzado asimismo por anticipar las amenazas próximas, así como ser capaces de prever los escenarios que sobrevendrán, y ello no significa en absoluto que pretendamos un rol de vanguardia. Por lo contrario, nos hemos apartado de esos paradigmas del pasado a los que hemos cuestionado apasionadamente, y los hemos cuestionado tanto como a los criterios del crecimiento y de la gran escala, criterios y adhesiones que implican estructuras rígidas del pensamiento, así como visiones lineales y de acumulación del poder. Es posible que mucho progresismo haya extraviado en estos años sus antiguas preocupaciones sociales y en el fondo de la mochila lo que les resta es eso: apenas su adhesión a lo urbano, a la acumulación y al crecimiento… Nosotros, hemos tratado por lo contrario, de ser leales a la máxima que nos enseñaba que a realidades complejas corresponde enfrentarlas con pensamientos complejos, y ello nos ha llevado a incorporar el paradigma de la ecología y a explorar los caminos de un Decrecimiento posible, que asegure la felicidad y el bienestar de la población por encima de otros objetivos. A esas prácticas y a esos compromisos del pensamiento y del activismo grupal, tratamos de ser leales y consecuentes cada día, sabemos que terminado este momento de opciones y de coyunturas, más de uno, junto con los ñoquis del 29, volverá a leer nuestros documentos. Vayamos pensando entonces, qué vamos a proponer colocar ese día debajo del plato, como ritual a San Pantaleón patrono de Venecia. Que tal vez nos convenga ir seleccionando algunas semillas para el Santo.
En esta semana que pasó, el periodista Lanata nos hizo saber que le interesaba debatir en su programa televisivo, sobre el tema del glifosato y de las fumigaciones. Nos llamó la atención su repentino interés, dado que en los últimos años jamás fuimos entrevistados sobre el tema en sus medios o en sus espacios, y aún cuando sus propios equipos alguna vez nos entrevistaran, debieron confesarnos luego, que Lanata había decidido cancelar la nota y que, frente a lo ecológico sentía un manifiesto desinterés. Como si estas experiencias negativas, a lo largo de muchos años fuesen poco, algunas semanas atrás un hecho casual ratificó esta opinión nuestra sobre su persona, ya que al anunciar el informe de Pueblos fumigados, uno de los primeros medios con que nos conectamos fue el diario Crítica, que Lanata conducía. Algunos periodistas se interesaron en anticipar el informe, pero conociendo el paño, nos pidieron un tiempo para consultarlo con la dirección del periódico. La respuesta fue rotundamente negativa, una vez más primó el desinterés de Lanata, tanto por el informe como por los impactos producidos por las fumigaciones. Qué estaba ocurriendo ahora, entonces, para que de la producción de Lanata, nos llamaran con tanta urgencia y reclamando nuestra participación? Simplemente, que las tapas de algún medio gráfico, la polémica entre el informe de los laboratorios del CONICET y el exabrupto del Ministro de Ciencia y Tecnología, en medio de la creciente tensión preelectoral, habían creado las condiciones para despertar su interés en nosotros.
Lo que se nos pedía, por parte de la producción, tanto al Dr. Kaczewer como a mí, era que nos sentáramos delante de cámara con el Dr. Víctor Trucco, nuestro viejo conocido de AAPRESID y actual directivo de BIOCERES SA, la empresa que preside Gustavo Grobocopatel. Lo que se pretendía era que polemizáramos con él, para que, presuntamente, esclareciéramos al público, en realidad, léase al susodicho presentador televisivo, sobre qué “pasaba” con la soja. Le respondimos que si creía poder repetir con nosotros, el circo que antes hiciera con Fernando Peña y con DElía, estaba muy equivocado. Que, considerábamos que para Lanata, dado su prolongado desinterés de años por el tema, se había agotado el tiempo de comprender qué pasaba con la soja, y que nosotros por principios no nos sentábamos a debatir con los sojeros responsables del diseño de este modelo de país, de la misma manera que los grupos de derechos humanos no se sentarían a polemizar con los genocidas sobre la desaparición forzada de personas. Se irritó por nuestra respuesta y más allá de lo que haya dicho de nosotros ante las cámaras, que poco nos importa viniendo de quien viene, sí nos produjo gracia su cólera sobreactuada y la afectación a su supuestamente invulnerable soberbia de periodista y de conductor televisivo estrella.
Lo que nos preocupa, sin embargo, es la cantidad de personas, de compañeros y de buena gente que no comprendió, y que nos interpeló acerca de cómo podíamos “perder” una semejante ocasión de exponer el propio discurso en televisión, oportunidad ante la que parece deben rendirse siempre las propias banderas... Se preguntaban estos amigos, si acaso nos habíamos amilanado o atemorizado ante el desafío de confrontar con los sojeros, e inclusive tuvimos que enfrentar el reproche de haber desaprovechado una oportunidad como la que se nos ofrecía, por parte de algunos que, siendo las víctimas del sistema y del modelo productivo, esperan y confían en aquello que se dice desde la cajita mágica. Lo lamentamos, y es por ello que nos obligamos a estas explicaciones que retoman prácticas de relaciones y de actuación pública que el GRR ha discutido y resuelto como doctrina, hace muchos, pero muchos años. Estamos acusando a este modelo productivo de agrogenocidio y de llevar a cabo crímenes de lesa humanidad, no podemos fraternizar en una mesa de debates con aquellos que quisiéramos llevar ante la Justicia por ser responsables de externalidades o daños colaterales, que se han cobrado miles de víctimas entre las poblaciones de las zonas sojeras. En esas mesas de debate que gustan organizar algunos periodistas bajo la justificación de escuchar las dos campanas, de hecho se equipara a las víctimas con los victimarios, se coloca en un mismo nivel a los que no han tenido nunca voz con aquellos otros que durante años han dispuesto de todos los recursos del poder, y lo que es mucho peor, en esas mesas o paneles se perpetra la siniestra alquimia de legitimar a los responsables de un modelo injusto, minero y devastador de la Naturaleza.
Si aceptáramos sentarnos a debatir, en una misma mesa con los responsables del modelo o de la instalación biotecnológica en la Argentina, no solo los estaríamos legitimando, sino que asimismo los estaríamos transformando de enemigos en adversarios. Hemos criticado duramente a sectores sociales y de izquierda que no han tenido mayores escrúpulos en aceptar estos convites mediáticos o académicos, el último de ellos fue a un panel con Gustavo Grobocopatel en una Cátedra de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires al que fuera invitado nuestro compañero Adolfo Boy y que también él, rechazara por los mismos motivos que, lo hiciéramos ahora el Doctor Jorge Kaczewer y yo mismo. No podríamos hacer cosa similar a lo que aquellos compañeros a los que les hemos señalado el error. No nos interesan los que incapaces de armar su propio juicio ante una realidad abrumadora, necesitan del torneo de las dos campanas, para ilustrarse sobre un tema que lleva tantos años y que no han querido ver. Los responsables del modelo sojero no son nuestros adversarios, ni tenemos diferencias con ellos que valga la pena exponer en un torneo de oratoria o de cámaras televisivas. Los acusamos de haber impuesto un modelo neocolonial que nos ha convertido en furgón de cola de las Corporaciones como Monsanto, un modelo de agricultura industrial que ha despoblado el territorio, contaminado y agotado los suelos, que ha cobrado miles y miles de víctimas y que ha gozado de absoluta impunidad en contrariar la Constitución Nacional y las leyes provinciales, aprovechando las ventajas de un Estado ausente o de un Estado cómplice. Ahora, justamente ahora, cuando se multiplican las voces autorizadas que dan pruebas, tanto en la Argentina como en el mundo, de que teníamos razón en todo lo que decíamos, mal haríamos en aceptar ser sentados a la mesa redonda de Lanata o de quién fuera, para legitimar a los sojeros y transformarlos de enemigos a los que pretendemos enjuiciar, en adversarios con los que pretendemos tan solo marcar algunas diferencias de opiniones o de apreciaciones de la realidad...
Nunca fuimos un grupo que tuviese estrategias de poder, y menos aún nos interesa pretender acopiar los prestigios, efímeros por otra parte, que confieren los medios televisivos. Hemos crecido como colectivo de afinidad, muy al margen de ellos, más preocupados por mantener referencias éticas y de radicalidad del pensamiento, que, por ser tenidos en cuenta por los grupos del poder. No vamos a cambiar ahora, cuando hemos envejecido en la lucha contra la soja, la biotecnología, los modelos del Agronegocio y tratando además, de recuperar un Proyecto Nacional. Nos hemos esforzado a lo largo del tiempo, de la memoria y de la geografía crucificada de la Argentina, en generar otras miradas, y hemos experimentado esas miradas, tanto como hemos cultivado huertos diversos y la producción intensiva y ecológica de alimentos. Nos hemos esforzado asimismo por anticipar las amenazas próximas, así como ser capaces de prever los escenarios que sobrevendrán, y ello no significa en absoluto que pretendamos un rol de vanguardia. Por lo contrario, nos hemos apartado de esos paradigmas del pasado a los que hemos cuestionado apasionadamente, y los hemos cuestionado tanto como a los criterios del crecimiento y de la gran escala, criterios y adhesiones que implican estructuras rígidas del pensamiento, así como visiones lineales y de acumulación del poder. Es posible que mucho progresismo haya extraviado en estos años sus antiguas preocupaciones sociales y en el fondo de la mochila lo que les resta es eso: apenas su adhesión a lo urbano, a la acumulación y al crecimiento… Nosotros, hemos tratado por lo contrario, de ser leales a la máxima que nos enseñaba que a realidades complejas corresponde enfrentarlas con pensamientos complejos, y ello nos ha llevado a incorporar el paradigma de la ecología y a explorar los caminos de un Decrecimiento posible, que asegure la felicidad y el bienestar de la población por encima de otros objetivos. A esas prácticas y a esos compromisos del pensamiento y del activismo grupal, tratamos de ser leales y consecuentes cada día, sabemos que terminado este momento de opciones y de coyunturas, más de uno, junto con los ñoquis del 29, volverá a leer nuestros documentos. Vayamos pensando entonces, qué vamos a proponer colocar ese día debajo del plato, como ritual a San Pantaleón patrono de Venecia. Que tal vez nos convenga ir seleccionando algunas semillas para el Santo.
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Conducción y Producción: Jorge Eduardo Rulli, Bernardo Elffman, Wanda Galeotti y el Grupo de Reflexión
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LOS EDITORIALES DE HORIZONTE SUR,
Mesa redonda sobre sojas responsable,
Moisés Burachik,
OGM,
SENASA,
soberanía alimentaria
jueves 4 de junio de 2009
PEDIMOS LA INTERVENCIÓN URGENTE DEL SENASA
Buenos Aires 4 de junio de 2009
A la Señora Presidente de la Nación Argentina
Dra. Cristina Fernández de Kirchner
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De mi mayor consideración y respeto:
Jorge Eduardo Rulli, titular del DNI 4289227, con domicilio en la calle Rondeau 812 de la localidad de Marcos Paz, con el patrocinio letrado del Dr. Osvaldo Rafael Fornari - inscripto Tomo 39, folio 783 CPACF - , en mi carácter de miembro fundador del GRR Grupo de Reflexión Rural, me presento y respetuosamente sugiero y solicito:
Señora Presidente, conforme usted seguramente habrá tomado conocimiento a través de los diversos medios públicos de la Argentina, en los últimos tiempos han trascendido serios cuestionamientos en relación con la aprobación de los agrotóxicos que se vienen utilizando en la producción agrícola de nuestro país. Nuestras voces de alarma respecto a estos hechos se han anticipado en años a estos cuestionamientos actuales, tanto como GRR, y ello consta en nuestra propia página Web www.grr.org.ar, como particularmente lo he venido haciendo desde el Programa Horizonte Sur que conduzco en Radio Nacional AM los días Domingos a las once horas. Lamentablemente, nuestras voces se han visto tristemente corroboradas en los actuales momentos, por la opinión de expertos, los que, con honestidad y valentía, han puesto las cosas en claro en punto a denunciar que muchas de las sustancias agrotóxicas se habrían aprobado de un modo al menos temerario, sin las suficientes comprobaciones necesarias para resguardar de forma conveniente y segura las salud de las poblaciones que, durante años fueron expuestas a estos venenos, así como de los diversos ecosistemas que dan sustento a la vida en sentido integral. Todo ello consta asimismo en el INFORME SOBRE PUEBLOS FUMIGADOS que le hiciéramos llegar oportunamente y que, puede hallarse en la página Web del GRR. Que, deseo recordar a usted, que, estos procesos que me permitiría considerar como de irregular aprobación, han sido realizados en la órbita del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, SENASA.
Que, surge a consideración la posibilidad que los funcionarios hubiesen actuado en los marcos de un espectro probable que va desde la negligencia o el desconocimiento de las implicancias y proyecciones de sus acciones, hasta la presunta lenidad en el cumplimiento de sus funciones o acaso la eventual connivencia con las empresas. Lo cual de solo poder ser imaginado o aún sospecharlo, nos parece gravísimo, en particular, en materia tan trascendente para la salud pública como de la que se trata. Que si se me consiente esta aseveración Señora Presidente, resultaría oportuno, urgente y necesario, que usted disponga la inmediata intervención del organismo en cuestión, a fin de deslindar responsabilidades y reordenar y revisar toda la legislación administrativa prohijada en esa dependencia, al menos desde la aprobación de las primeras semillas modificadas genéticamente y los tóxicos que las acompañan.
Como su sentido político seguramente le indicará, es necesario en caso que usted tomara esa decisión, que alguien que no esté involucrado en este desgraciado proceso de posibles viciadas aprobaciones que, le habrían costado la vida y las aluda a miles de argentinos, se haga cargo de las situación para que con el apoyo de un calificado equipo académico de reconocida trayectoria ética y distante de los intereses de los Agronegocios, revise de un modo serio e imparcial todo lo actuado hasta el momento. Señora Presidente, así como nos alegramos en su momento, con su rápida decisión política de formar a nivel ministerial una Comisión investigadora para determinar los efectos de los agrotóxicos y de las fumigaciones sobre el Barrio Ituzaingó Anexo de la Ciudad de Córdoba, aunque lamentamos no tener hasta el momento noticias respecto a la actuación efectiva de esta Comisión, hoy depositamos esperanzas en que haga lugar a nuestro pedido y sugerencia, y actúe en consonancia con lo solicitado.
Sin otro particular, hago propicia la ocasión para saludarla con la mayor consideración y respeto, en la certeza que hacer lo que le solicitamos aportaría a una agricultura más sustentable, así como asegurar salud para las poblaciones rurales y periurbanas, hoy impactadas por el modelo productivo.
Jorge Eduardo Rulli
GRR www.grr.org.ar
A la Señora Presidente de la Nación Argentina
Dra. Cristina Fernández de Kirchner
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De mi mayor consideración y respeto:
Jorge Eduardo Rulli, titular del DNI 4289227, con domicilio en la calle Rondeau 812 de la localidad de Marcos Paz, con el patrocinio letrado del Dr. Osvaldo Rafael Fornari - inscripto Tomo 39, folio 783 CPACF - , en mi carácter de miembro fundador del GRR Grupo de Reflexión Rural, me presento y respetuosamente sugiero y solicito:
Señora Presidente, conforme usted seguramente habrá tomado conocimiento a través de los diversos medios públicos de la Argentina, en los últimos tiempos han trascendido serios cuestionamientos en relación con la aprobación de los agrotóxicos que se vienen utilizando en la producción agrícola de nuestro país. Nuestras voces de alarma respecto a estos hechos se han anticipado en años a estos cuestionamientos actuales, tanto como GRR, y ello consta en nuestra propia página Web www.grr.org.ar, como particularmente lo he venido haciendo desde el Programa Horizonte Sur que conduzco en Radio Nacional AM los días Domingos a las once horas. Lamentablemente, nuestras voces se han visto tristemente corroboradas en los actuales momentos, por la opinión de expertos, los que, con honestidad y valentía, han puesto las cosas en claro en punto a denunciar que muchas de las sustancias agrotóxicas se habrían aprobado de un modo al menos temerario, sin las suficientes comprobaciones necesarias para resguardar de forma conveniente y segura las salud de las poblaciones que, durante años fueron expuestas a estos venenos, así como de los diversos ecosistemas que dan sustento a la vida en sentido integral. Todo ello consta asimismo en el INFORME SOBRE PUEBLOS FUMIGADOS que le hiciéramos llegar oportunamente y que, puede hallarse en la página Web del GRR. Que, deseo recordar a usted, que, estos procesos que me permitiría considerar como de irregular aprobación, han sido realizados en la órbita del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, SENASA.
Que, surge a consideración la posibilidad que los funcionarios hubiesen actuado en los marcos de un espectro probable que va desde la negligencia o el desconocimiento de las implicancias y proyecciones de sus acciones, hasta la presunta lenidad en el cumplimiento de sus funciones o acaso la eventual connivencia con las empresas. Lo cual de solo poder ser imaginado o aún sospecharlo, nos parece gravísimo, en particular, en materia tan trascendente para la salud pública como de la que se trata. Que si se me consiente esta aseveración Señora Presidente, resultaría oportuno, urgente y necesario, que usted disponga la inmediata intervención del organismo en cuestión, a fin de deslindar responsabilidades y reordenar y revisar toda la legislación administrativa prohijada en esa dependencia, al menos desde la aprobación de las primeras semillas modificadas genéticamente y los tóxicos que las acompañan.
Como su sentido político seguramente le indicará, es necesario en caso que usted tomara esa decisión, que alguien que no esté involucrado en este desgraciado proceso de posibles viciadas aprobaciones que, le habrían costado la vida y las aluda a miles de argentinos, se haga cargo de las situación para que con el apoyo de un calificado equipo académico de reconocida trayectoria ética y distante de los intereses de los Agronegocios, revise de un modo serio e imparcial todo lo actuado hasta el momento. Señora Presidente, así como nos alegramos en su momento, con su rápida decisión política de formar a nivel ministerial una Comisión investigadora para determinar los efectos de los agrotóxicos y de las fumigaciones sobre el Barrio Ituzaingó Anexo de la Ciudad de Córdoba, aunque lamentamos no tener hasta el momento noticias respecto a la actuación efectiva de esta Comisión, hoy depositamos esperanzas en que haga lugar a nuestro pedido y sugerencia, y actúe en consonancia con lo solicitado.
Sin otro particular, hago propicia la ocasión para saludarla con la mayor consideración y respeto, en la certeza que hacer lo que le solicitamos aportaría a una agricultura más sustentable, así como asegurar salud para las poblaciones rurales y periurbanas, hoy impactadas por el modelo productivo.
Jorge Eduardo Rulli
GRR www.grr.org.ar
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Conducción y Producción: Jorge Eduardo Rulli, Bernardo Elffman, Wanda Galeotti y el Grupo de Reflexión
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